DEL DRAMA A LA TRAMA

del drama a la trama Trama al sur
del drama a la trama Trama al sur – un canal social latinoamericano
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Si realizamos un viaje por la actualidad latinoamericana, encontraremos, por un lado, pueblos padeciendo las consecuencias de la Pandemia del COVID 19, con mayor o menor virulencia, según las historias políticas de cada país. Consecuencias en salud, economía, con aspectos psicosociales preocupantes, con una creciente pobreza, desocupación, despidos, incertidumbre, inestabilidad de todo tipo. Y este drama se vuelve más perverso, en aquellos países donde gobiernan fuerzas políticas neoliberales (Brasil, Bolivia, Chile, Ecuador, etc, etc.) que desfinancian los sistemas de salud pública, donde las políticas sociales representan un gasto y no una inversión, donde someten a los más empobrecidos (hecho con intención) que apelan a la resiliencia más extrema, sacrificando vidas.

Porque el virus, dicen los medios de comunicación hegemónicos, que no se fija en situación social, económica, religiosa. Que impacta y daña por igual. Entiendo que ésta visión es falaz, pues la atención y recuperación está determinada por las condiciones socio-económicas. La única defensa (hasta que aparezca definitivamente la vacuna que frene la Pandemia) es el aislamiento, y los sectores urbanos más vulnerabilizados viven al día, sobreviven con “changas” (trabajos esporádicos mal remunerados). El aislamiento preventivo lejos está de ser un aliado en la vida económica cotidiana en éstos sectores de nuestro pueblo.

La mayoría de los gobiernos de nuestra amerindia son gobernados por los sectores dominantes, poderosos económicamente, pero también son los que monopolizan los medios de comunicación, constructores de sentidos en vastos sectores de la población, muchos integrantes de la clase media urbana y rural, y hasta podríamos decir integrantes algunos de la clase trabajadora con cierta estabilidad laboral. Por suerte, existen también (son los menos) gobiernos que representan los intereses del campo nacional, popular y democrático (Argentina, Nicaragua, México, Cuba), que aún con muchas contradicciones despliegan políticas socio-económicas de protección de la población con mayores necesidades. Estos gobiernos se esfuerzan por ir transformando esas necesidades en derechos y esos derechos en políticas públicas que los atienda.

El drama adquirió otra dimensión, cuando a las políticas neoliberales en ejecución y/o ejecutadas en ésta, nuestra amada tierra indomorena, plural y diversa, se sumó la Pandemia del COVID 19, y lo que venía siendo denigrante para la vida, pasó a ser perverso con un profundo desprecio por la vida por parte de esos Estados administrados por fuerzas conservadoras, muchas de tinte fascistas. Sectores dominantes propaladores del darwinismo social. Y no podemos obviar decir, que varias fuerzas políticas, que otrora jugaron roles en defensa de los DDHH, o de los intereses económicos nacionales, hoy son firmes aliados de esa derecha política anacrónica, neo fascista, discriminatoria, hasta se podría decir, patética ante la historia.

Pero…pero la vida es como una moneda que siempre tiene dos caras. Una cara es el drama actual, que, de forma arbitraria hemos querido sintetizar en los párrafos anteriores. Otra cara, hemos decidido llamarla la trama. Y cuando escuchamos pronunciar dicha palabra, como nos pasa cuando pronunciamos algunas con énfasis, con volumen, se nos representan imágenes. El lenguaje es un código comunicacional que expresa lo real pensado, imaginado. Trama, en nuestro caso, nos llevó a la imagen de un telar, de esos que existen tantos en la vida cotidiana de nuestro pueblo latinoamericano, particularmente en nuestros hermanos de las alturas en esa columna vertebral llamada Cordillera de los Andes.

Ese telar que entreteje material que proviene de nuestra naturaleza, que asume algún color, teñida con la ayuda de nuestra tierra (Pacha) o de nuestras hierbas. Portadora de historia, tradiciones, identidades. Que las manos dan forma de cobijo, colectivo o individual, que expresa en su constitución entrecruzamientos, que van uniendo, fortaleciendo, construyendo nuevas identidades producto de esas ganas de estar juntos y constituirse hermanados en la expresión de un arte testimonial de raíces invisibles. Esa trama hecha tejido, de esfuerzo compartido entre los diferentes hilos que la constituyen, invita a mirar y admirar, a disfrutar y festejar.

Y de repente, como sin darnos cuenta, padeciendo el drama, se nos presenta en nuestras vidas la posibilidad de confrontarla con una trama, un entretejido de raíces, identidades culturales, hasta si queremos multicolores, de unidad en la diversidad, que nos ayude aunque sea parcialmente, a ponernos de pie, enfrentar el drama, tejiendo un nosotros, un ser nosotros, con voz propia, con grito propio, con esperanza, con autonomía, mirar mirándonos, valorando y revalorando nuestro capital social como pueblo, como pueblo latinoamericano. Y entonces sí, dándonos cuenta, conscientes, reflexivos, capaces de ser continuadores de historias ancestrales, de valores antiguos y actuales, desde la tradición hacia lo nuevo, descubrirnos comunicadores de lo que somos y de lo que queremos ser.

Decimos, con énfasis, con convicción, con dignidad, que al drama lo enfrentamos con una trama, pero no con cualquier trama, sino con una que tenga identidad del sur caminante, resiliente, alumbrador, entrelazado, intercomunicado, expresión de nuestro ser, hacer y trascender en la vida.


Neike Tramas del Sur!!!
PD.: Neike = “Adelante” en lengua Mbyá guaraní

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