Sobre la libertad de cátedra

Libertad de catedra
Libertad de catedra. Trama al sur – canal social latinoamericano
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Recientemente en Uruguay el gobierno de derecha denominado multicolor aprobó en ambas cámaras la Ley de Urgente Consideración (Luc, de ahora en más). Una ley de cerca de 500 artículos que introduce cambios sustanciales en múltiples áreas del Estado con el propósito claro de beneficiar la actividad privada y su acumulación de capital, es decir vaciarlas. En este artículo queremos analizar las modificaciones realizadas a la ley 18437, Ley de Educación vigente desde el año 2008 hasta la aprobación de la Luc, en el artículo 11 donde aparece formulado en texto legal el concepto de ‘libertad de cátedra’
Previo a ese análisis, algunas consideraciones sobre este concepto.

Libertad de Cátedra alternativo img

Desde la fundación misma de las universidades alrededor del siglo XI estuvo asociado a la predominancia de una cierta forma de entender el saber y el conocimiento y esto habla también de que en su origen está
ligado a actividades vinculadas con la Educación, así como a inscripciones constitucionales relacionadas con la libertad de expresión y a la libertad de pensamiento, que le son conexas pero no idénticas ya que la libertad de cátedra refiere desde sus inicios a ámbitos institucionales. Al tener su origen en las universidades la relativa libertad de cátedra definía sus límites en base a los criterios canónicos y restrictivos de la exégesis canónica de las Escrituras, y sus contenidos en base a la misión que estas instituciones tenían: conocer la verdad de Dios. El valor del conocimiento no estaba dado como fin en sí mismo sino como medio para la salvación y en ese sentido, estas universidades eran proactivas en la formación de esa mentalidad.

El concepto de ´bildung´ sintetiza adecuadamente el tránsito hacia la mentalidad moderna. Es entendido como el libre cultivo y desarrollo de las facultades humanas, de un modo comprensivo y extensivo (1). La expansión libertaria de la burguesía moderna seculariza la libertad de cátedra en función del propósito de servicio al Estado que desempeñaron las instituciones educativas desde el siglo XVII, casi hasta nuestros días. La búsqueda de verdades desacralizadas constituye la base epistemológica de la ciencia moderna. Si bien hay mayor libertad esta función complejiza la noción al tratarse de una libertad al servicio del Estado y de sus múltiples intereses en pugna. Las polémicas sobre el reproductivismo de los años 60´s son una buena reseña al respecto.

Las tendencias postmodernas globales vienen operando en el presente produciendo modificaciones, tanto a lo que entendemos como conocimiento digno de ser enseñado como a su valor de verdad. Estos ´relatos´ modernos son licuados en concepciones blandas de la democracia donde la pluralidad ilimitada de voces individuales vale lo mismo. De este modo el modelo de libertad de cátedra que se asume podría ilustrarse en que la función de un Profesor de Astronomía deberá ser enseñar tanto la teoría copernicana como el terraplanismo, para que los educandos “opten” en el ejercicio de su “libertad”.

Veamos las modificaciones legales a la vigente Ley de Educación. El artículo 11 en la redacción de 2008 dice lo siguiente:
“Artículo 11. (De la libertad de cátedra). El docente, en su condición de profesional, es libre de planificar sus cursos realizando una selección responsable, crítica y fundamentada de los temas y las actividades educativas, respetando los objetivos y contenidos de los planes y programas de estudio. Asimismo, los educandos tienen la libertad y el derecho a acceder a todas las fuentes de información y de cultura, y el docente el deber de ponerlas a su alcance.”
La Luc, que de urgente no tiene nada y de regresiva mucho, en su Artículo 128 reza lo siguiente:

“(De la libertad de cátedra). – Sustitúyese el artículo 11 de la Ley N° 18437, de 12 de diciembre de 2008, por el siguiente:
ARTÍCULO 11. (De la libertad de cátedra).- El docente, en su condición de profesional, es libre de planificar sus cursos realizando una selección responsable, crítica y fundamentada de los temas y las actividades educativas, respetando los objetivos de los planes y los programas de estudio. Asimismo, los educandos tienen la libertad y el derecho de acceder a todas las fuentes de información y de cultura, y el docente el deber de ponerlas a su alcance, con un criterio de amplitud, ecuanimidad y balances de puntos de vista que permita a los educandos ejercer su libertad y formarse su propio juicio.”

La primera impresión es que no son cambios demasiados sustanciales los que produce esta reformulación, y que ambas podrían entenderse según esa concepción blanda del conocimiento recién mencionada. El progresismo local que allá por el 2006 convocó al primer Congreso Nacional de Educación, desoyó sus recomendaciones considerándolas no
vinculantes y consagró una Ley en 2008 que no zanjó a la interna del Frente Amplio, la disputa entre una concepción moderna o una postmoderna de la Educación Pública. La coalición multicolor que hoy gobierna sólo agrega algunos términos axiológicos de dudosa laxitud tales como, ecuanimidad, amplitud, etc. En cualquier caso parece dudoso que ambas formulaciones puedan explicar que quisieron decir con el derecho de acceder a todas las
fuentes de información.
¿A todas incluiría por ejemplo el vudú, excursiones a la Deep web, el culto a sectas satánicas, junto a la teoría de la relatividad o el bosón de Higgs?

En cualquier caso, estas formulaciones califican en una concepción blanda de la libertad de cátedra. Sabemos que el principio de contradicción no funciona en política, pero nunca está de más señalarlo. Unos pocos días antes de la aprobación de la Luc en el parlamento, el Consejo Directivo Central de la Administración Nacional de Educación Pública (Anep), emitió una resolución amenazante respecto de la actividad de los docentes con relación a cualquier acto de proselitismo en las instituciones públicas. El Consejo de Educación Secundaria o Media hizo lo propio con otra resolución que prohibía expresamente el uso del tapabocas popularizado por la Federación Nacional de Profesores (Fenapes), el sindicato que nos nuclea, que reza ‘Educar NoLUCrar’. Esto se da en un contexto de una reinterpretación restrictiva de la Laicidad, uno de los principios fundacionales de la Educación Pública
uruguaya. Por un lado se asume una concepción blanda e informe de la libertad de cátedra y por el otro una interpretación fuertemente negativa del concepto de laicidad, pero que al final del día son coincidentes. Un tipo de sujeto despolitizado, ademocrático, individualista, plano y desjerarquizado en sus concepciones, es la preferencia futura de este modelo. Es la descalificación de la Política en favor de una manipulación mucho más perversa porque se hace en nombre de la Libertad.

El Dr. Carlos Vaz Ferreira, en el año 1934 decía lo siguiente ante el intento del gobierno golpista de Terra de separar la sección Secundaria de la Universidad de la República:
“Nótese que, el mal de la subordinación de la enseñanza a la política, mientras sólo se produzca de hecho, será en primer lugar, apenas relativo y parcial, y, en segundo lugar, podrá siempre ser corregido. Pero si se lo fija y establece expresamente por ley, ya será; regla predominante, imperiosa, inevitable y permanente, y no se podrá corregir más. Es infinitamente mayor la gravedad si, como en ese proyecto se intenta establecer, la elección de miembros de una institución enseñante, educadora, quedara sometida expresamente a condiciones partidarias; y, todavía, en forma tal que el veto de un solo partido será bastante para excluir de la dirección de la enseñanza al hombre más consagrado a ella, al más competente, al más preparado, al que más sacrificios hubiera hecho por ella. Esta disposición; la otra que crea una Comisión dictatorial con plenos poderes, bajo un régimen en que todas las leyes estarían derogadas; en que ‘no existirían garantías ni derechos; la combinación de todo esto, la idea de que pudiera llegar a ser realidad, en todo su horror pedagógico, administrativo y moral, causa una impresión tal de dolor y de-estupefacción, que todo el que ame la enseñanza se pregunta por qué aberración inconcebible pudo salir precisamente de una Comisión de que formaban parte profesores, hombres que, a la Universidad ,deben su formación moral o intelectual.” (2)

libertad de cátedra alternativa IMG

El argumento principal de Vaz Ferreira era que esta decisión iba en sentido contrario de la autonomía y por ende representaba una disminución de la libertad de cátedra, que defendía con pasión y acciones. Aunque no hay grandes diferencias en ambas formulaciones legales, otros aditamentos de la Luc que afectan derechos laborales consagrados, refuerzan la pérdida de este derecho en favor una despolitización politizante y policíaca de la actividad de enseñar. La libertad de cátedra no está divorciada de la mayor o menor autonomía relativa de las instituciones donde se practica. La desaparición de la autonomía de los entes de la Educación Pública, que comenzó con algunas potestades otorgadas al Ministerio de Educación ya en 2008, tiene ahora un refuerzo centralizador mayor en el número de poderes que migran desde el ente autónomo de la Anep hacia una política educativa resignada a las carnestolendas político-partidarias quinquenales. El tipo de libertad de cátedra que se elige habla del tipo de modelo educativo que se quiere. La peor consecuencia de esta concepción de la libertad de cátedra es que su difusión por el gobierno de derecha tiene una gran recepción en una enorme cantidad de gente que la asume sin el menor atisbo de crítica. La desaparición de esa libertad permitirá que los profesores no les “lavemos el cerebro” a sus hijos, mientras el monstruoso lavarropas de una telerrealidad intencionada ingresa suavemente en sus esponjosos cerebros.
El margen es cada vez más estrecho, pero habrá que seguir batallando por un proyecto de Educación para el Pueblo que sea definido autónomamente por la sociedad civil, ampliando su libertad y generando igualdad. Un proyecto que sea realmente de izquierda y no naufrague en la medianía de un progresismo meramente administrador del capitalismo.

Referencias
1) El Derecho a la Liberta de Cátedra y el concepto de Universidad, Madrid, Raúl, en Revista Chilena de Derecho, Vol. 40, N° 1, pp. 353-369
(2013).
2) Opinión del Rector de la Universidad sobre el proyecto de modificación de la organización de la Sección de Enseñanza Secundaria
formulada por una comisión nombrada por el Ministerio de Instrucción Pública, Carlos Vaz Ferreira, en Anales de la Universidad, Entrega N°
141, Montevideo, pp. 289-303 (Año 1937).

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Esta entrada tiene 2 comentarios

  1. ENRIQUE ORGES

    Excelente artículo…(Para los que la vista ya no es tan buena) RESALTEN LA LETRA porque cuesta leer. GRACIAS

  2. Ana

    Muy buen artículo.Con argumentos inteligentes. Muchas gracias.

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