VIOLENCIA POR RAZONES DE GÉNERO: SU COMPLEJIZACIÓN DESDE UN ABORDAJE INTERSECCIONAL, INTERSECTORIAL E INCLUSIVO

VIOLENCIA POR RAZONES DE GÉNERO: SU COMPLEJIZACIÓN DESDE UN ABORDAJE INTERSECCIONAL, INTERSECTORIAL E INCLUSIVO
VIOLENCIA POR RAZONES DE GÉNERO: SU COMPLEJIZACIÓN DESDE UN ABORDAJE INTERSECCIONAL, INTERSECTORIAL E INCLUSIVO. Trama al Sur – Un canal social latinoamericano
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La experiencia de trece años de compromiso militante para la defensa de los derechos de las mujeres, me interpela profundamente, por las continuas falencias en los procesos de intervención de las violencias contra las mujeres y disidencias sexuales, desde organismos estatales responsables de la problemática.
Y simultáneamente, me fortalece en la convicción de promover enfáticamente, la construcción de un modelo de abordaje humanizado basado en miradas más complejas e integrales que den cuenta del atravesamiento de determinantes que intervienen en los procesos de desigualdad estructurales (sociales, culturales, económicos, políticos, etc).
Se torna fundamental visibilizar el sistema estructural de dominación por el cual las desigualdades existentes en las relaciones entre hombres y mujeres originadas en el ejercicio del poder basado en la creencia de la superioridad del hombre con respecto a la mujer legitiman la violencia contra las mujeres y las disidencias, en los diferentes ámbitos sociales, en el marco del sistema patriarcal.
Frente a las prácticas cotidianas de discriminación y de violencia por razones de género que se producen y se reproducen en nuestras comunidades, es el Estado, en sus diferentes niveles, quien debe garantizar el respeto de los derechos humanos y el cumplimiento de las normativas y protocolos vigentes, como principal promotor y protector, sin distinción de origen, género, orientación sexual, religión o de cualquier otra condición.
Sin embargo, la lectura simplista de las relaciones sociales es la que predomina desde los sectores estatales. Cuya consecuencia nefasta es la repetición de los hechos de violencia y su agravamiento, poniendo en riesgo la vida de las víctimas; la reincidencia de los agresores llegando al ensañamiento; la revictimización de las mujeres y las disidencias y la falta de acceso a la justicia que no implica solamente la intervención de las instituciones judiciales, sino que supone que las persona afectadas puedan tener acceso efectivo a otros servicios: refugios, ayuda económica, asistencia integral, etc. Es decir, dispositivos y recursos para protección y reparación de los derechos vulnerados.
Las violencias como fenómeno multicausal, no monolítico, exigen abordajes que posibiliten desnaturalizar las múltiples causas y la interacción de los factores de riesgo que operan dentro de la familia y en los ámbitos social, cultural y económico tanto a nivel micro como macro estructural, en distintas etapas de la vida.
En este sentido es necesario incorporar, desde lo institucional, la perspectiva de interseccionalidad como herramienta de análisis, que permita enriquecer la reflexión y la lectura contextualizada de diferentes manifestaciones y prácticas de poder y su vínculo con las múltiples y simultáneas formas de violencia que sufren las mujeres y disidencias sexuales.
Que permita el análisis en profundidad de las estructuras que oprimen a las mujeres, en el marco de sus múltiples identidades sociales. Allí donde confluyen diferentes categorías que se superponen en la vida de una persona y que conducen a formas de dominación y de desempoderamiento.
“La vulnerabilidad de las mujeres ante la violencia está relacionada con su posición respecto a múltiples sistemas de desigualdad. Se observa que este estado de vulnerabilidad tiende a incrementarse a medida que estos sistemas se entrelazan, lo que da lugar a diferentes niveles y grados de discriminación y exclusión que variaran en función de los grupos de mujeres.”(definición de interseccionalidad de Yakin Ertürk, ex Relatora Especial sobre violencia contra las mujeres de las Naciones Unidas, en su informe sobre Guatemala del año 2005). (p.12.2011)
Respecto a los diferentes y múltiples tipos de discriminaciones en “Violencias interseccionales…”, “Ertürk distingue cuatro sistemas básicos que producen y perpetúan la desigualdad: clase (que produce pobreza), etnicidad, residencia urbana/rural, y desplazamiento. Estos sistemas atraviesan jerarquías de género y generan “diversas categorías” de mujeres…” “…concluye que estructuras y mecanismos interseccionales de discriminación exacerban la vulnerabilidad de las mujeres, exponiéndolas aún más al riesgo de la violencia.” (2005: 8).” (p.13.2011).
Por su parte, Marcela Lagarde destaca “la importancia de la diferencia de género en el conjunto de factores sexuales, sociales, económicos, jurídicos, políticos y culturales que determinan los patrones de dominación estructural de los hombres sobre las mujeres (2006: 15–16).”

Otro aspecto que refuerza el proceso de revictimización en el marco de las denuncias por violencia de género son las numerosas dificultades que encuentran las instituciones estatales en el proceso de intervención provocando, muchas veces, desencuentros entre actores públicos y comunitarios, a casusa de la superposición de acciones, sin un impacto monitoreado y sin una unidad de conducción.
En ese sentido, la articulación intersectorial se presenta como estrategia de fortalecimiento de las redes institucionales y comunitarias ya existentes, posibilitando la revalorización de las redes de vínculos de confianza y organizativas que establecen las mujeres y las disidencias como proceso de resiliencia.
Abordar las violencias desde las potencialidades del tejido social que las sufre, descentralizando las intervenciones de ámbito netamente técnico/profesional/institucional significa estimular la construcción de entramados preventivos en territorio (organizaciones sociales, redes, grupos, vecinos/as, etc), apuntalando al diálogo y a la concertación social en el marco de un proceso de debate-participación-acción-asistencia-cuidado desde esos entramados.
Construir nuevas “institucionalidades” o bien darles nuevos sentidos que incorporen la mirada del campo comunitario.
Entonces, desde la estrategia de articulación intersectorial y de perspectiva interseccional se puede considerar los siguientes ejes para la construcción de un modelo de abordaje inclusivo:
a) Comprensión de la acción territorial como acción política mancomunada no sólo de representantes de organismos gubernamentales y de organizaciones no gubernamentales, sino como identificación y fortalecimiento de redes sociales y vinculares que en tanto capital social coadyuvan a revertir situaciones de violencia (participación y organización social).Principio de co-responsabilidad.
b) Visibilización, valoración y sistematización de las acciones sociales comunitarias en los trayectos de resolución o de salida de las situaciones de violencia.
c) Articulación de acciones entre las redes intersectoriales gubernamentales y no gubernamentales, con las redes comunitarias para fortalecer las acciones locales pertinentes a las particularidades territoriales que puedan presentar las situaciones de violencia.
d) Garantía de acciones de promoción social y de prevención de las violencias en sus distintos aspectos constitutivos.
e) Formación continua en perspectiva de género a todes les trabajadores del Estado, en el marco de la Ley Micaela, para garantizar una efectiva intervención en el abordaje de las situaciones de violencias contra las mujeres y disidencias
e) Organización de mecanismos que garanticen procesos de exigibilidad de la comunidad. Lo cual implica crear canales de participación para garantizar que los diversos integrantes de la comunidad puedan expresar sus problemas y que éstos sean escuchados e incorporados en la agenda pública.

Bibliografía consultada:

– “El modelo de abordaje territorial de la violencia familiar en la provincia de Buenos Aires Diagnóstico, propuestas e instrumentos técnicos.”. Observatorio de Violencia de género. Provincia de Buenos Aires. 2011.

-“Violencias interseccionales”. Debates feministas y marcos teóricos en el tea de pobreza y violencia contra las mujeres en Latinoamérica”. Patricia Muñoz Cabrera. CAWN .Central America Women’s network. 2011.

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