Los trabajadores del arroz y su organización

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“En el año 55 estalló una huelga arrocera en Treinta y Tres. Yo era encargado de la página sindical del diario del partido comunista y me mandan como organizador y periodista a un pueblo perdido, que hoy está un poquito más levantado, que se llamaba “La Charqueada”. Ahí llegaban los trabajadores arroceros de toda la zona. Se estaban alzando por un salario digno y por un horario humano. Trabajaban doce, catorce horas por día, no les daban botas, los comían las sanguijuelas… Allí fue un obrero socialista, Orosmín Leguizamo a organizarlos y me invitaron a mí. Terminé en su rancho, con el piso de tierra. Estaba la policía alborotada, el ejército apuntalando…” (Rosencof, 2011)

En la década de los años 30 del siglo pasado se producen las primeras huelgas de trabajadores del arroz en el Uruguay como respuesta a las condiciones de sobrexplotación extrema a la que se encontraban sometidos. Éstas fueron fácilmente controladas mediante la represión y contratación de mano de obra barata proveniente de Brasil, con la colaboración o incluso vista gorda de las autoridades (Leibner, 2011), (Alegre, et al., 2014) (Alegre, et al., 2014)

Posteriormente, entre 1951 y 1954 empiezan a aparecer contactos entre los trabajadores de los arrozales de La Charqueada y Cebollatí con dirigentes de la UGT procurando la organización sindical (Leibner, 2011).

Orosmín Leguizamón (militante sindical metalúrgico) se instala en la charqueda en la segunda mitad de 1955 comenzando a estructurar una labor sindical (al principio clandestina) que va dando impulso y cierta consistencia a los reclamos de los arroceros, de modo de llegar en marzo de 1956 a la fundación formal del Sindicato Único de Arroceros (SUDA) (Leibner, 2011) (Rosencof, 2011).

Pese a algunos logros, en 1957, después de las primeras huelgas y la marcha a Montevideo, debido a la fuerte represión y a un accidente de tránsito que nunca fue.

Totalmente aclarado, del cual Orosmín Leguizamón no se recuperará, la organización sindical se va desmembrando (Leibner, 2011) (Alegre, et al., 2014).

En 1964, en un nuevo intento de organización sindical surge el Sindicato Único de Peones Arroceros (SUPA) que tampoco pudo sortear las dificultades emanadas principalmente de la represión (Alegre, et al., 2014).

La organización de los trabajadores asalariados del arroz, al igual que el resto de los trabajadores asalariados rurales, no escapó a las dificultades de organización y a la brutal represión y recién en 2005, en una coyuntura totalmente nueva, éstos logran reorganizarse sindicalmente como Sindicato Único de Trabajadores del Arroz y Afines (SUTAA) (Rocha, 2011) (Alegre, et al., 2014).

Desde el retorno a los ámbitos de negociación colectiva y los Consejos de Salarios en 2006 el SUTAA ha participado ininterrumpidamente en los mismos, en las instancias del Grupo 22 (grupo madre y subgrupo arroz) (Alegre, et al., 2014).

Actualmente cuenta con alrededor de 500 afiliados organizados en 3 grupos de bases localizados en dos Departamentos: “La Charqueda” y “Arrozal 33” en Treinta y Tres y “Río Branco” en Cerro Largo y afiliados dispersos en los Departamentos de Artigas, Rocha y Tacuarembó.

El SUTAA se plantea como objetivo principal la mejora de la calidad de vida de los trabajadores y sus familias y en consecuencia, su plataforma reivindicativa se enfoca fundamentalmente a la defensa del trabajo y las condiciones habitacionales de aquellos trabajadores que viven en los predios de las respectivas empresas.

Sin embargo, al igual que en el pasado, sufre las consecuencias de la dispersión y la represión. Esta última, ha recrudecido a partir del año 2008, aplicándose en forma sistemática a aquellos trabajadores que asumen responsabilidades con la organización.

En consecuencia, sólo pueden asumir la representación aquellos trabajadores con más de 40 afiliaciones en sus lugares de trabajo y luego de varias audiencias en DINATRA para mitigar los efectos de las medidas represivas, suspensiones, cambios en la organización del trabajo (“escarmiento”), despidos e incluso atentados a la salud tales como aplicaciones de agroquímicos a los trabajadores.

Estas medidas no sólo afectan al trabajador sino a toda su familia al generar inestabilidad laboral con la consiguiente incertidumbre económica y discriminación social.

Otro de los problemas detectado por el sindicato es el del envejecimiento de sus afiliados y la necesidad de generar recambios generacionales.

Sin embargo, los trabajadores asalariados del arroz, han logrado en los últimos años, algunos resultados significativos a partir de su actividad sindical tales como: mejoras salariales; condiciones laborales; reconocimiento de la antigüedad; pago de las jornadas laborales cuando se da una interrupción por motivos no imputables al trabajador; categorización y licencia sindical.

2.2. Importancia de la colonización para el sindicato

El SUTAA entiende que para cumplir con su fin de mejorar las condiciones de vida de los asalariados rurales y sus familias debe fortalecer la organización sindical.

Para ello debe enfrentar sus principales debilidades: temor debido a la represión; aislamiento de los trabajadores; falta de conciencia y formación de los mismos y dificultades para realizar un recambio generacional eficiente.

La posibilidad de un emprendimiento productivo se visualiza como una estrategia adecuada para atacarlas conjuntamente puesto que permitirá mitigar los efectos del aislamiento (generando ingresos que faciliten las comunicaciones); la inseguridad (generando puestos de trabajo que puedan actuar como un seguro de desempleo ante la persecución) y brindando la infraestructura física necesaria para la instrucción de nuevos trabajadores.

Ante esto, la concreción de un emprendimiento permite:

  • Instalar un proyecto predial colectivo con una propuesta diversificada y colonizadora;
  • Generar en una primera instancia un complemento económico del salario de algunos de los integrantes del grupo colonizador de trabajadores del SUTAA (GTS) para posteriormente, en próximas etapas generar puestos de trabajo legítimos;
  • Instalar paulatinamente a las familias integrantes del GTS en el predio;
  • Contribuir desde el proyecto productivo con apoyo económico para el funcionamiento del SUTAA.

En Agosto del Año 2018 se le es adjudicada una fracción por parte del INC a 6 familias integrante del SUTAA que realizan cria de Ganado Vacuno y cría de Cerdo, teniendo como objetivo a futuro implementar en dicho predio el cultivo de arroz organico.

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