ÉTICA NICOMÉNEDA. Apuntes para pensar las enseñanzas históricas del Abuelo Martín Fierro y de la Abuela Petrona

Fermín Chávez
Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp
Share on telegram
Share on email

“La libertad es el poder de ser buenos. La libertad es la conquista de la inteligencia y el premio del patriotismo. La libertad no es, propiamente hablando, la fuente original del saber y de la moral, sino más bien una consecuencia rigurosa del sentimiento común y de las espontáneas virtudes de los pueblos”

JUSTO JOSÉ URQUIZA (1852) citado por BEATRIZ BOSCH en “Urquiza y su tiempo”

“…Los Entre-Rianos no podrán olvidar jamás que fué Mitre el que aconsejó a Sarmiento la inconstitucional intervención de la desgraciada provincia. No podrán olvidar que fue Mitre quien dijo: “que era necesario sembrar sal en el suelo para esterilizarla y quebrantar el valor denodado de sus hijos…”

PEDRO C. REINA, “El hombre funesto y la emigración”, Periódico La Tribuna Oriental de Paysandú, Noviembre 1874, citado por FERMÍN CHÁVEZ en “José Hernández. Periodista, Político y Poeta”, 1959.

“…Meditemos un momento sobre la muy ilustrativa desilusión de Moisés, quien cierto día aciago se enteró de que él no entraría en la Tierra Prometida, es decir, recibió la mala noticia de que él y su paraíso eran incompatibles. Y, sin embargo, siguió su camino casi como si no hubiera pasado nada…”

FERNANDO SAVATER, “La tarea del héroe”

Para algunos historiadores de la literatura argentina como Noé Jitrik, José Hernández escribió los borradores de las primeras líneas de su poema Martín Fierro en Concepción del Uruguay, hacia fines de 1864. El escritor, periodista y político bonaerense, que vivía en Entre Ríos hacía un tiempo, escapando de las persecuciones de sus enemigos políticos, se preparaba en esa ciudad de nuestra provincia para alistarse como miliciano en la defensa de Paysandú, población oriental atacada y bombardeada por la coalición entre unitarios argentinos, colorados uruguayos e imperiales brasileños. Paysandú cayó antes de que Hernández pudiera ayudar. Su hermano Rafael y el entrerriano Lucas Píriz, como tantos otros y otras, si fueron parte junto a Leandro Gómez y las milicias blancas de la heroica resistencia popular.

MARTIN FIERRO FEDERAL

“…En Paraná, vive Hernández en la casona de calle Industria…
Cómo tiene una voz que parece órgano por lo sonora y vibrante, lo han comenzado a llamar Matraca. A menudo se lo ve en el mercado, “donde se pasaba escuchando los dichos y los chistes gauchescos de los carniceros, que entonces eran todos criollos de pura cepa y de indumentaria campera”…”

FRANCISCO SEGOVIA, “Del Pasado Entrerriano” (1941), citado por FERMÍN CHÁVEZ en “José Hernández. Periodista,Político y Poeta” (1959)

La primer edición del Martin Fierro fue publicada en 1872. El poema expresa el mundo de ideas y experiencias de Hernández en ese momento. La derrota de Paysandú se sumaba a la anterior retirada inexplicable de Urquiza en Pavón (1861) y al asesinato sarmientino del Chacho Peñaloza (1863) en La Rioja. La Infame Guerra del Paraguay fue el capítulo siguiente al avance liberal en Paysandú. El movimiento federal esperó sin suerte el retorno de Urquiza a la lucha. Los negocios del caudillo se impusieron a la política constitucional. La revolución de abril de 1870 se cobró la vida del hombre fuerte de San José. El oriental Nicomedes Coronel, exiliado político a Entre Ríos en 1861 y capataz de un par de estancias del General, fue quién clavo el puñal varias veces para asegurar una revolución sin retorno. José Hernández festejó esa muerte declarando que era “mil veces merecida”. Ricardo López Jordán (h) tomó el gobierno provincial con la intención de asegurar la soberanía particular de un pueblo libre en el marco de un respeto en serio al federalismo constitucional. Sarmiento y Mitre, beneficiarios de las últimas generosidades de Urquiza, tenían una interpretación diferente del desarrollo político. El jordanismo defendió la autonomía entrerriana y el proyecto federal en tres ocasiones frente a los rémingtons del ejército nacional: entre 1870 y la derrota de Ñaembé en 1871, en 1873 en un intento frustrado de retorno revolucionario y en 1876, casi sin fuerzas. Hernández fue parte comprometida de la resistencia jordanista. Acompañar esta lucha federal le costó nuevos exilios al escritor. En medio de esos retiros forzados, y como parte de los combates con la pluma, nació la protesta del Martín Fierro contra las políticas del gobierno del Presidente Sarmiento.

LAS SABIDURÍAS DEL MUNDO. LECTURAS DE HERNÁNDEZ

“…Habíamos mostrado que la comprensión es menos un método a través del cual la conciencia histórica se acercaría al objeto elegido para alcanzar su conocimiento objetivo que un proceso que tiene como presupuesto el estar dentro de un acontecer tradicional. La comprensión misma se mostró como un acontecer, y filosóficamente la tarea de la hermenéutica consiste en inquirir qué clase de comprensión, para qué clase de ciencia es ésta que es movida a su vez por el propio cambio histórico…”

HANS GEORG GADAMER, “Verdad y Método” (1960)

Uno de los más grandes estudiosos de la obra hernandiana fue el historiador entrerriano Fermín Chávez. En “Otra vuelta con Martín Fierro”, Chávez nos muestra algunas lecturas e influencias de Hernández, siguiendo pistas que el propio poeta dio en el Prólogo a La Vuelta, la segunda parte del trabajo hernandiano escrita en un contexto diferente. El autor del Martín Fierro afirma en esas “Cuatro palabras de conversación con los lectores” que el corazón humano y la moral son los mismos en todos los siglos y que “indudablemente hay cierta semejanza íntima, cierta identidad misteriosa entre todas las razas del globo que sólo estudian en el gran libro de la naturaleza; pues que de él deducen, y vienen deduciendo desde hace más de tres mil años, la misma enseñanza, las mismas virtudes naturales, expresadas en prosa por todos los hombres del globo, y en versos por los gauchos que habitan las vastas y fértiles comarcas que se extienden a las dos márgenes del Plata”. Por eso, afirma Hernández, no es difícil asociar la sabiduría gaucha a la ética de los bracmas asiáticos, subrayando el aporte que hizo Vicente Pazos Kanki al traducir y publicar en Buenos Aires el libro “La sabiduría popular de todas las naciones” del francés Ferdinand Denis. Para nuestro poeta federal -y éste es el brillante rescate hermenéutico de Fermín Chávez- es singular y digno de observación “oír a nuestros paisanos más incultos expresar, en dos versos claros y sencillos, máximas y pensamientos morales que las naciones más antiguas, la India y la Persia, conservaban como el tesoro inestimable de su sabiduría proverbial; que los griegos escuchaban con veneración de boca de sus sabios más profundos, de Sócrates, fundador de la moral, de Platón y de Aristóteles; que entre los latinos difundió gloriosamente el afamado Séneca; que los hombres del Norte le dieron lugar preferente en su robusta y enérgica literatura; que la civilización moderna repite por medio de sus moralistas más esclarecidos y que se hallan consagrados fundamentalmente en los códigos religiosos de todos los grandes reformadores de la humanidad”. Esta joya hermenéutica de Hernández y de Fermín Chávez podemos pensarla hoy en el mismo camino de reflexión de Hans Küng que al fines del Siglo XX y comienzos del Siglo XXI propondrá una Ética Mundial basada en el encuentro de los mejores valores de las grandes religiones sobre el objetivo común de defender la dignidad, la paz, el diálogo, la justicia y la sostenibilidad globales. En esa línea irá la Encíclica Fratelli Tutti que el papa Francisco publica en 2020, en medio de la cuarentena generada por el avance mortal del coronavirus. Y en un sendero similar, aunque con matices críticos irá la propuesta de una hermenéutica mundial transmoderna para una ética de transformación y liberación de Enrique Dussel. Podemos pensar asimismo un paralelismo entre el trabajo interpretativo de Fermín Chávez y el giro hermenéutico de Hans Georg Gadamer que publica “Verdad y Método” en 1960. La filosofía de Johann Herder, por ejemplo, está entre las lecturas valoradas por ambos. La concepción dialéctica y antropológica de folklore de Marcelino Román y sus Coplas para los Hijos de Fierro también marchan en ésta línea intercultural y decolonial. La po-ética del ser federal encuentra otro pilar en la hermenéutica criolla. La propia reflexión hernandiana supera paradójicamente las divisiones erróneas entre cultura e incultura. Hoy podemos afirmar que todo es cultura sin ningún complejo de inferioridad.

UNA ÉTICA COMUNITARIA, SUSTENTABLE Y GLOBAL FRENTE AL ABUSO LIBERAL

“…La naturaleza fija ciertos marcos de posibilidad: no todo es posible. Kant denomina este tipo de racionalidad, que debe tener en cuenta las exigencias de la naturaleza, la facultad de juzgar (Urteilskraft)…”

ENRIQUE DUSSEL, “Ética de la Liberación”

“Un panel de 12 expertos prepara un borrador para introducir el crimen de ecocidio en el Estatuto de la Corte Penal Internacional. Con éste término, que utilizó por primera vez el político socialdemócrata sueco Olof Palme en los años setenta, se pretende criminalizar la destrucción de ecosistemas y un ataque irreversible contra el medio ambiente…”

ECOCIDIO COMO NUEVO DELITO. El Hombre y sus Circunstancias, Paralelo 32, Crespo, E.Ríos, 27/3/2021

Citando trabajos de Angel H. Azeves y de Bernardo Canal-Feijóo, Chávez transcribe versos del Fierro junto a versos o reflexiones similares de la cultura latina-romana, de Séneca, del Bracma o sabio viajero de Denis y Pazos Kanki, como también de los Proverbios de Salomón. ¿Qué ha estudiado Martin Fierro? se preguntó Nicolás Avellaneda y respondió, según nos subraya Chávez que en esos “dicharachos gauchos” hay expresiones del Corán, de la Biblia, de Confucio y Epicteto. Hay proverbios chinos y griegos en el fondo de esta ética criolla. La discusión ética actual frente a los dramas que genera el capitalismo globalizado en su fase biotecnológica, hiperconsumista y riesgosa en todos los órdenes, vuelve a girar sobre esas sabidurías. Es tarea nuestra articular la lectura de los clásicos de nuestra hermenéutica filosófica con las preocupaciones contemporáneas de Yuval Harari, Michael Sandel, Boaventura de Sousa Santos, Franco Berardi, Rita Segato, Elsa Tamez y Byung Chul Han, que se suman a los autores citados más arriba: la crítica a la lógica brutal de la “civilización” del progreso capitalista mal entendido y a los excesos y contradicciones de la ideología liberal no ha cambiado, sólo ha pasado a una nueva fase.

En “Otra Vuelta”, Chávez nos explica además el origen riograndense, brasilero, sudamericano de la sextina hernandiana, fruto productivo y resiliente del exilio del autor. El historiador entrerriano se toma el trabajo de citar expresiones de la gauchesca brasileña -gaúchas- presentes en el Martin Fierro como “a flús” (sin nada), barbaridad como gran cantidad y pelar como quemar. La popularidad de la gauchesca, o mejor dicho de la gauchipolítica que es la expresión crítica y comprometida de la poesía gauchesca- en épocas de José Hernández explican la popularidad del Martín Fierro en el sur de Brasil después, y los personajes regionales propios de esta corriente cultural, como el “Antonio Chimango” de Amaro Juvenal. Para completar la fuerza regional de esta poética criolla, hay que recordar que desde el Uruguay, Antonio Lussich le envía dedicado a Hernández su trabajo “Los tres gauchos orientales”. Lussich expresa la frustración de las milicias blancas, hermanas del federalismo y del jordanismo en particular, derrotadas también en su intentona revolucionaria. Pocos meses después de publicado el libro de Lussich, el poeta político argentino publica su Martín Fierro, terminada la corrección en un hotel de BsAs, donde Hernández esperaba la venia de su enemigo Sarmiento a un acuerdo de convivencia basado en bajar la intensidad de la protesta política partidista. Dos cosas queremos señalar aquí: una, que el legado de Lussich, como el de Hernández hay que verlo más allá de un sólo texto, y que el escritor oriental creó en 1896 una reserva forestal en el departamento de Maldonado, en Punta Ballena, el hoy Arboretum Lussich. La reforestación y la oportunidad para los pájaros y la biodiversidad es un mensaje extraordinariamente actual de la hermenéutica criolla. La propia teoría de la interpretación puede extenderse a la actividad de todos los seres vivos: la interacción de plantas y animales con el medio es una forma de interpretación vital, tal como lo propone la investigadora de la Universidad Nacional Autónoma de México, Pilar Gilardi. La eco-po-ética del ser federal encuentra así un apoyo epistemológico fundamental en el hermano país de Emiliano Zapata y Frida Kahlo. Una hermenéutica de la vida expresó a su modo Marcelino Román cuando en las Coplas para los Hijos de Fierro (1949) dijo “Yo sé que también soy tierra / aunque tierra de otra clase. / La Tierra que canta y palpita / y me conversa en la sangre”.

LAS CLAVES HERMENÉUTICAS DEL FIERRO. OTRA LLAVE

Con las claves de interpretación del Martín Fierro que nos dan Fermín Chávez y Marcelino Román, y con el aporte crítico de los nuevos estudios académicos, podemos repensar hoy la obra de Hernández. Para nosotros, en primer lugar no es Martín Fierro en forma individual el símbolo que representa a la argentinidad sino el libro completo, con sus dos partes. Son las protestas, denuncias, enseñanzas, fortalezas, resiliencias y sobre todo las tensiones, contradicciones, diálogos, diferencias, críticas, autocríticas, las fronteras internas de la obra hernandiana las que sintetizan, por lo menos hasta hoy, la realidad nacional. Mientras la sociedad argentina no transforme sus injusticias estructurales, Martín Fierro seguirá siendo un libro del pasado y del presente. Y segundo, tal vez el secreto del poema hernandiano esté en su título: Martín está pensado como homenaje a Martín Miguel de Güemes, el patriota salteño de la guerra gaucha a quién José Artigas le escribió alguna vez que “nada podemos esperar sino de nosotros mismos”. Esta otra llave -como diría Fermín Chávez- que encontramos para abrir el Fierro es una respuesta a la pregunta de porqué Hernández no expresó -en su intervención literaria- las luchas colectivas siendo que venía de participar en la resistencia jordanista y antes en la coexistencia confederal urquicista. Entre líneas, en los cantos del poema, puede verse un reclamo al uso político de los gauchos en las guerras, pero no un protagonismo de los mismos en la disputa por una república realmente federal. Probablemente ese silencio poético hernandiano tenga que ver con el acuerdo tácito de no mover el avispero en su vuelta a Buenos Aires en plena presidencia de un Sarmiento triunfante en la guerra civil. De todas maneras, el autor nos dejó una contraseña política en el título, y esa llave abre la puerta a todo el pensamiento hernandiano que va más allá del Fierro y que se aclara en su proyecto de formar colonias agrícolas también con los hijos del país -ya que estas oportunidades estaban dadas sólo para los inmigrantes- explicitado en las “Instrucciones del Estanciero” y en el programa de democracia municipal, reforma judicial con participación social y valoración de la dignidad de los nativos en la frontera tan discutida con la “civilización” de los hombres blancos, burgueses, gringos y criollos ricos, que el escritor y militante expresó en sus columnas del Periódico El Río de la Plata. Otra contraseña encontramos en los textos que Hernández adjuntó en la primer edición de su trabajo: recuerda Alejandra Laera, en su nota preliminar a la edición Penguin de la biblia criolla en 2018, que el autor incluyó una carta al estanciero y juez de paz contemplativo Zoilo Miguens y “tres extensos epígrafes vinculados con el tema del poema: parte de un discurso de Nicasio Oroño denunciando el servicio de fronteras, el fragmento de un artículo del diario La Nación sobre la vida en los fortines, y una larga tirada de versos del poeta uruguayo Alejandro Magariños Cervantes. Finalmente, como apéndice, llevaba un escrito de corte periodístico llamado “El camino trasandino”, en el que Hernández defendía las ventajas del tren o “chemin de fer” (camino de hierro), según se decía también por entonces, como modo de conectar el Río de la Plata con Chile”. Sorpresivamente, el libro tuvo un éxito inesperado por el propio Hernández y sus ventas se multiplicaron, no sólo en la ciudad sino en la campaña. La batalla hermenéutica, la lucha de lecturas, la lucha cultural, quedó planteada a la par de la derrota federal y más allá de las intenciones del autor. Lo importante aquí es subrayar el gesto de Hernández de incluir el aporte de Nicasio Oroño, un dirigente que, sin dejar de cuestionar la lógica excluyente del progreso liberal, había puesto en marcha, sin suerte, la ley de matrimonio civil cuando gobernó Santa Fe en 1867, como también sumar su adhesión a la planificación ferrocarrilera, lejos de ver el lamentable resultado de dejar los trenes al servicio del saqueo imperialista, tal como lo denunciara casi setenta años después Raúl Scalabrini Ortiz. La po-ética del ser federal -esa convergencia entre sabidurías nativas y criollas, cristianismo y religiosidad social, justicia política y liberalismo republicano- late en la hermenéutica hernandiana, tal vez no con la intensidad y equidad del artiguismo, pero no sin menos intención de síntesis política y cultural. Historiadores como Nicolás Shumway asocian las ideas del poeta gaucho con el movimiento liderado por el protector de los pueblos libres.

UNA DIAL-ÉTICA BA-GAYA

“…Este enfoque, en definitiva, reclama la aceptación gozosa de que ningún pueblo, cultura o persona puede obtener todo de sí. Los otros son constitutivamente necesarios para la construcción de una vida plena. La conciencia del límite o de la parcialidad, lejos de ser una amenaza, se vuelve la clave desde la que soñar y elaborar un proyecto común. Porque «el hombre es el ser fronterizo que no tiene ninguna frontera»…”

PAPA FRANCISCO, Encíclica Fratelli Tutti

Buena parte de las tensiones y contradicciones políticas, sociales, culturales e ideológicas de la sociedad argentina antes de Hernández y después del poeta se encuentran magistralmente escritas en el Martín Fierro. Podemos ver momentos hermenéuticos dispersos en la obra, momentos donde la interpretación de la realidad, la explicación, el diálogo y la comprensión de las y los otros están fragmentados dialécticamente. Hay una ética hermenéutica en tensión, una dial-ética, una ética dialéctica, contradictoria, como la misma sociedad, pero con un mensaje de superación si es bien leída. El rechazo a las desigualdades y abuso del poder está claro, especialmente en la primera parte. Después vienen las fronteras móviles del texto, que nos muestran que la línea divisoria entre “civilización” y “barbarie” no era solo una línea geopolítica ubicada al sur de Buenos Aires, sino además una serie de ideas y concepciones instaladas, anticipadas, en la propia vida diaria de los personajes y del pueblo. Hernández nos dejó una palabra clave en el libro-poema: entendimiento. Hay que buscar, construir, el entendimiento de las cosas. El indio es malo, bárbaro y brutal en algunos versos del libro, pero en otros queda claro que en las tolderías había una dignidad y una libertad que la “civilización” no podía garantizar. Por lo demás, Fierro admira muchas cosas del pampa: su forma de tratar y cuidar al caballo y su maestría con las boleadoras, entre otras cosas. En varias líneas, el gaucho Martín Fierro parece encontrarse con su esencia cuando describe las capacidades del nativo. Ricoeur supo proponer la hermenéutica de sí mismo como otro. La mujer es la china, el personaje secundario, la madre con su fortaleza, pero en varios cantos los personajes masculinos lloran la pérdida de las mujeres y lloran “como una mujer” como cuando Fierro vuelve del servicio forzado y excluyente en la frontera provincial contra los pueblos originarios y se encuentra que ha perdido lo que poco que tenía, empezando por su familia. Y es allí dónde se vuelve gaucho matrero, devolviendo violencia al círculo sistémico de la violencia. A los negros, dice el Fierro borracho y marginal en la Ida, los hizo el diablo para tizón del infierno, pero en la Vuelta sale de esa concepción racista al poner en boca del hermano menor del negro, asesinado por Fierro en la entrada del baile, el siguiente canto en una payada con el propio Fierro: “Pinta el blanco negro al diablo / y el negro, blanco lo pinta / blanca la cara o retinta / no habla en contra ni en favor / de los hombres el Criador / no hizo dos clases distintas”. Paradójicamente, es en la Vuelta donde Fierro se vuelve conservador, esperando que sean buenos los que manden a cambio de que obedezcan los que son mandados. El personaje principal retrocede en lo político -Hernández ahora está metido en las las internas del partido autonomista gobernante- pero avanza en lo cultural, aceptando lo que la conciencia social le reclama en la voz del negro. Es una dial-ética bagaya, bagayera o mejor dicho ba-gaya, pensando un juego de palabras entre el comercio y el intercambio social sobreviviente en las fronteras, y la gaya ciencia filosófica y literaria, la sabiduría de la tierra, de nuestra gaia. Esa tensión de valores entre la sobrevivencia, la opresión entre oprimidos -la vida social se vuelve una guerrilla permanente para los humanos desarraigados, escribió Claudio “Pocho” Lepratti en su trabajo “La realización del hombre en la comunicación”- y el reconocimiento casi paralelo o momentáneamente alternado de las y los otros en la alegría resiliente del canto y la literatura es lo que caracterizamos como dial-ética ba-gaya, que lleva dentro de sí -a pesar de todo- el potencial de una ética de transformación social y de liberación democrática. Es lo que percibió con claridad Marcelino Román cuando nos propuso en sus Nuevas Coplas para los Hijos de Fierro (1968) que

... Hay quienes se toman a pecho
el honrar las tradiciones,
mas creen que a la mazamorra
hay que comerla a tirones.
Busquen en la tradición
lo que debe continuar;
no busquen lo que no sirve,
lo que no deja marchar.
Tradición no es lo gastado
que ya no tiene destino,
sino la voz de los padres
que nos habla en el camino
No busquen por lo playito
lo que asonsa y lo que achica;
en lo humano y lo social
busquen lo que dignifica.
La tradición es lo antiguo
que a lo nuevo se ha de unir
en la brega en que se allanan
las rutas del porvenir.
Aliento unificador,
tradición, herencia viva
que se prolonga en el tiempo
como fuerza positiva.
Tradición, caudal que viene
por el centro de la vida
transmitiendo la experiencia
y la emoción compartida.
Del gaucho y su tradición
recojamos la verdad:
el coraje ante la vida,
la pasión de libertad.
De la vida del pasado
la potencia fecundante
y de los grandes cantores
la tradición militante.
También está el legado
de valor tradicional,
una bandera gloriosa:
la bandera federal.
Tradición, luz del pasado
y no sombra atajadora
de los pueblos populares
que buscan la nueva aurora…

LIBERTAD FOLKLÓRICA, MERITOCRACIA Y ECOLOGÍA ÉTICA

“…A la metáfora se le cambiaron todas las plumas y por ahora no canta, sólo se fija; le tiembla en los costados el coro de las ausencias…”

RICARDO MALDONADO, “Amanecer” “La perdiz que mató Monsanto”

Román prefigura po-éticamente las definiciones contemporáneas de Enrique Dussel sobre los elementos teóricos y prácticos dinámicos que deben constituir una ética de liberación. A los aspectos materiales de una ética renovada, es decir a la posibilidad económica y comunitaria de vivir y compartir una vida digna y justa, donde autonomía y solidaridad se recombinen permanentemente, el filósofo argentino radicado en México le agrega los aspectos formales, donde las tradiciones, la moralidad, las teorías y las normas deben ayudar al desarrollo del bien común y deben formar a las personas pero siempre estando abiertas al diálogo y a la participación social para que ésta pueda corregir, actualizar o mejorar esa eticidad cuando sea necesario. Así una dial-ética ba-gaya puede transformarse en una ética realmente democrática. El encuentro político y cultural entre las y los oprimidos organizados y movilizados es fundamental para la democratización de la ética. El reencuentro eco-po-ético con nuestro ser federal será decisivo para nosotros. Nuestra hermenéutica criolla es una pedagogía de las y los oprimidos.

En su despedida a Fermín Chávez, Silvina Friera escribió en Página 12, en el año 2006 que el historiador entrerriano, no creía que la gauchesca estuviera necesariamente confinada a la nostalgia y los desfiles del Día de la Tradición. “Tenemos que releerla hoy -dice el ensayista hernandiano- para comprobar cómo su espíritu reaparece en el tango –cuando el gaucho de las orillas urbanas se transforma en el compadrito–, pero también en la música joven hecha aquí. El rocanrol retoma la tradición gauchesca ligada a la denuncia social y política, además de las historias de amor, la picardía, el humor ácido y la crítica de la vida cotidiana”

Los críticos éticos actuales de la civilización capitalista del riesgo insisten sobre la libertad mal entendida, la libertad individualista, egoísta, competitiva, insostenible de la lógica hegemónica del mercado. Yuval Harari, analizando las reacciones sociales en el marco de la cuarentena global y las perspectivas políticas y morales de la sociedad en su nueva normalidad nos llama la atención avisando que “la creencia en el libre albedrío es más peligrosa hoy que nunca antes”, y que esa libertad egoísta y muchas veces violenta en las redes, en los medios y en la política institucional debe dar paso a una libertad responsable, social y prudente. Con la misma orientación se posicionan Michael Sandel cuando cuestiona la ideología tirana del mérito que intenta soslayar las condiciones estructurales en las que se mueve el esfuerzo personal y sobre el sentido poco constructivo de un afán permanentemente individualista y competitivo y el olvido del necesario bien común. Y en ese camino vienen las reflexiones de Byung Chul Han sobre la psicopolítica dominante y el sujeto promovido como empresario de sí mismo, como pretendido emprendedor libre y autónomo que se termina explotando a si mismo para servir a una estructura sistémica de explotación, saqueo y opresión. De lo que se trata es de darle un nuevo sentido ético y político a las actividades humanas, al trabajo y a la vida personal y social. Probablemente, leído hoy a contrapelo el poema de Hernández, podemos entender la libertad folklórica o mejor dicho folklorística, la libertad del gaucho como peón rural, matrero o desertor de una estructura excluyente que no cambia por una payada, como una libertad contradictoria y limitada tal como la piensa Han. ¿No hay un parentesco entre la ideología de la destreza individual y la ideología del mérito?. La poesía gauchipolítica tiene dos caras: una cara folklórica, de libertad simbólica, subalterna y otra cara, profundamente poética o po-ética, crítica, antagonista, que rompe la racionalidad estrecha del sistema dominante autopercibido como civilizado y civilizador. Esa razón limitada al cálculo matemático y económico conveniente a los intereses del poder quiere presentarse como un progreso para todos, pero los dramas de la vida cotidiana la desmienten. Sólo un pensamiento y una acción poéticos, irreductibles, entendidos en sentido amplio y reflexivo, superadores de la angustiante contabilidad capitalista puede mantener viva la dignidad y la esperanza de cambio global, según dicen estudiosos como Franco Berardi y Edgar Morin. Lo mismo afirma el Papa Francisco en sus Encíclicas Laudato Si y Fratelli Tutti.

Enrique Dussel describe brillantemente los desafíos de la eco-po-ética en su imprescindible Etica de la Liberación. Citamos in extenso una parte de su conceptualización detallada y precisa. Dice Dussel:

“…En efecto, la obligación de la “crítica” de la norma, acción, institución o sistema de eticidad (en parte o en totalidad) indica, exactamente, que el principio material universal de la ética no es sólo reproducción de la vida (como razón reproductora o pulsiones de felicidad del mismo tipo), sino también desarrollo de la vida humana en la historia (desde las pulsiones creadoras, que se arriesgan por el Otro a enfrentar el dolor y la muerte, y la razón crítica, que se torna escéptica de la no-verdad del sistema que genera víctimas). De esta manera, la Ética de la Liberación exige una descripción más rica que la habitual del orden de las pulsiones y los tipos de racionalidad. La razón ético-crítica, material y negativa, en el acto de la crítica tiene que ver no sólo con la reproducción feliz sino fundamentalmente con el desarrollo de la vida de cada sujeto humano en comunidad motivada por pulsiones alterativas. Es un principio ético del “progreso cualitativo” definido con nuevos criterios que difieren de los de la Modernidad, no puramente tecnológicos o cuantitativos, sino en referencia a la sustentabilidad de normas, acciones, instituciones y sistemas de eticidad que permitan y desarrollen la vida humana -y la vida de las otras especies ligada en su dignidad a la dignidad medular de la vida humana, en la que consiste una ecología ética y no meramente folklórica, ambigua, naturalista y al final… no crítica del capitalismo a la que sirve…”

LA POESÍA DE LOS HÉROES DEL PUEBLO FEDERAL

“…No crean que los provoca un zafao’ de nacimiento
es que amor y sufrimiento me han puesto hiel en la boca
el que le toca le toca, si hay quintada seré el quinto
soy pintor y cuando pinto pinto flor de pinta brava,
el que me pise la taba tendrá que tantearse el cinto.

Dejuro no es de entre rios aquel que piensa que abuso,
dios o mandinga me puso para sostén de los míos,
campos y ranchos vacíos va dejando el invasor
y envenenao de rencor, sangre pido pa mi lanza,
con uno que haiga me alcanza, pero si son más mejor…”

CLAUDIO MARTÍNEZ PAIVA, “La vuelta del Montonero” Versionada por Aníbal Troilo y Jorge Cafrune, entre otros

Para Amaro Villanueva, el sentido esencial del Martín Fierro está en el final de la Vuelta cuando los protagonistas deciden cambiar de nombre, mezclarse con el pueblo y cumplir con una promesa que no se especifica pero que se sugiere con la idea de que “el fuego pa calentar debe ir siempre por abajo”. Dando una vuelta de tuerca, podemos pensar hoy que la resistencia gaucha venía mudando nombres, identidades y posiciones tiempo antes del poema nacional: Nico Coronel se había quejado del avance inglés en nuestra tierra hacia 1866, cuando advirtió que un extranjero, que había adquirido campos lindantes, estaba invadiendo su propiedad. “Yo temo mucho –escribió el capataz urquicista- a los extranjeros por la poderosa razón que nos están tragando insensiblemente”. En 2005, hasta la propia Estancia San Pedro que Coronel cuidaba en Villa Mantero fue vendida a capitalistas de afuera. La valentía de ese pueblo entrerriano y federal luchando por la soberanía, la igualdad política, el respeto, la inclusión y la justicia es legendaria: sublevaciones revolucionarias en Basualdo y Toledo, en el Norte de Entre Ríos, contra el mandato de Urquiza de sumarse a los nacionales porteños a marchar juntos a la guerra contra el Paraguay, atentado mortal contra el caudillo de San José con la intención de no seguir retrocediendo políticamente y heroica resistencia popular al comando de López Jordán (h). En su “Historia y Antología de la Poesía Gauchesca”, publicada en 2004, Fermín Chávez recupera los versos de José María Piedrabuena, paceño que peleó en la Batalla del Arroyo don Gonzalo como miliciano jordanista el 9 de diciembre de 1873. Prisionero primero, y exiliado después en Villa Centenario (Bánfield), Piedrabuena fechó en 1916 su “Poema criollo histórico de los tiempos que se fueron” que fue editado al año siguiente. En esos versos supo decir que,

“...Así, viéndome solito,
viviendo sin tener vida
con el alma dolorida
y por la suerte maldito,
en mi mismo deposito
mi valor jamás cohibido;
he luchado y he vencido
soportando mil penurias
y las sangrientas injurias
de los hombres de partido.
De los que nunca supieron
poner el pecho a las balas;
de los que hacen antesalas
y la vergüenza perdieron;
de aquellos que no tuvieron
noción de patria y de honor,
pues vivieron del calor
de ese sol que más calienta,
raza espuria que acrecienta
el universal clamor...”

En ese mismo gran trabajo de selección poética, Chávez reproduce los versos del nogoyacero Aldo Muñoz dedicados a ese “loco sublime” que en la Batalla de Don Gonzalo atropelló sólo al regimiento diez de línea porteño. Dice Muñoz:

“… Atropelló y ya no pudo
ninguna razón frenarlo
media rienda de impotencia
que lo fueron agrandando
hasta no sentirse solo
porque se le había enancado
todo un mundo de conciencia
de convicción y de halago
qu´el reventar por la causa
estaba hecho pa´los guapos…”

INTERPRETACIONES DE LA ÉTICA CRIOLLA Y DEL SENTIDO DE LA TRADICIÓN. LA VOZ DE PETRONA.

Antes y después de Fierro los nombres de la lucha popular y cultural fueron mudando. Tres gruesas líneas históricas podemos ver de lecturas del Martín Fierro: una rebelde, popular y libertaria que pasa por Eduardo Gutiérrez con su Juan Moreira y su Santos Vega, por Francisco Fernández y su Solané y se profundiza con Alberto Ghiraldo, José González Castillo, Martín Castro y Carlos Molina y llega hasta Amaro Villanueva y Marcelino Román; otra, que podemos denominar laborista, que en parte deriva de la libertaria y que se va a constituir en el criollismo obrero del primer peronismo. En esta vertiente podemos incluir a Fermín Chávez: Gabino Ezeiza puede considerarse un precursor y Homero Manzi un intelectual orgánico. Hoy nos encontramos con payadores y payadoras destacadas como Liliana Salvat, con perfil propio -por momentos autodefinido como libertario- que, por suerte, no se deja encasillar fácilmente. Cipriano Reyes definió en una nota para La Nación en julio de 1946 la esencia histórica de ese Partido Laborista que había llevado al Coronel Perón a la presidencia argentina ese mismo año junto a otros agrupamientos menores. Afirmó Reyes que “Rosas no es la tradición argentina, la tradición es San Martín y las guerras gauchas”. En cambio, nos explica Ezequiel Adamovsky en su trabajo “El gaucho indómito, de Martín Fierro a Perón, el emblema imposible de una nación desgarrada (publicado en 2019), la línea popular, democrática republicana y antioligárquica que Reyes y el laborismo abonaban si encontraba precedente en otro caudillo: “el Laborismo encierra en su esencia el sentir de las huestes de Urquiza”, dijo el obrero del sindicato de la carne. Más que de un líder, Reyes habla del sentimiento político de las huestes, es decir del pueblo federal movilizado con ideales estratégicos que después fueron traicionados por ese caudillo. A esas huestes se había dirigido el caudillo federal catamarqueño Felipe Varela en su proclama de 1866 contra la Guerra del Paraguay y la opresión centralista, cuando les dijo “¡Valientes entrerrianos! Vuestros hermanos de causa en las demás provincias, os saludan en marcha al campo de la gloria, donde os esperan”. Si Aristóteles escribió una Ética Nicomáquea con la intención de aleccionar a su hijo Nicómaco y a las futuras generaciones griegas, nosotros debemos repasar la Ética Nicoméneda de todo ese pueblo movilizado en lucha por una república federal que ha quedado a medio hacer, por el encuentro de culturas con respeto y por una Patria Grande emancipada del colonialismo. Nuestros Nicos y Nicoles esperan las enseñanzas de la historia de su tierra. Los aciertos y errores de ese pueblo indignado deben ser puestos en la balanza junto a todos los debates históricos, políticos y éticos que se han desarrollado hasta el presente.

Contra la interpretación popular y libertaria del Martin Fierro y de la poética criolla, y contra el socialismo de los inmigrantes “rojos”, el Estado argentino gobernado por la oligarquía terrateniente asociada al imperialismo británico pondrá en marcha, a principios del siglo XX, su propia operación de lectura hegemónica, nativista, tradicionalista, folklorística, pasiva, conservadora y desmovilizadora. Leopoldo Lugones y Ricardo Rojas abonaron esta línea. Podemos agregar aquí al gaucho Calandria de Martiniano Leguizamón.

La ética criolla tiene episodios extraordinarios que hoy cobran un doble valor, más allá de las interminables polémicas sobre los hechos históricos. En la página de los Jóvenes Revisionistas podemos leer que, “Dolores Urquiza Costa, una de las hijas mayores de Justo José, declararía que uno de la partida –no sabía si Mosqueira, Simón Luengo o Álvarez- le dijo mientras herían de muerte a su padre: “Con ustedes no es la guerra sino con el tirano y sus hijos varones”. Y una vez consumado el asesinato, escuchó que los conjurados gritaron: “Ya murió el tirano vendido a los porteños. ¡Viva López Jordán!”. Los Nicomedes podrán ser cualquier cosa pero no eran femicidas. Es más, en Concepción del Uruguay, Severo Manso escribió su libro “La mujer de Martín Fierro” (1916), donde le da voz protagónica a Petrona, la mujer del personaje gaucho. Trabajando en casa del Juez, la mujer sufre el acoso de uno de los empleados del mismo y protesta

“...Pero cuando al juez le dije
lo que me había sucedido
dijo, “te habrá parecido
el no es hombre de abusar
o lo habrá hecho por jugar
o por que estaría distraído”
No admito ni que distraído
nadie me falte el respeto,
pues, yo con nadie me meto
y si en la desgracia estoy
ha de saber que no soy
mujer para ese sujeto...”

UNA VIDA MÁS POÉTICA. UNA VIDA JUSTA

“…He intentado enseñarte formas de andar, pero ni yo ni nadie tiene derecho a llevarte en hombros. ¿Acabo con el último consejo, sin embargo? Ya que se trata de elegir, procura elegir siempre aquellas opciones que permiten luego mayor número de otras opciones posibles, no las que te dejan cara a la pared. Elige lo que te abre: a los otros, a nuevas experiencias, a diversas alegrías…”

FERNANDO SAVATER, “Ética para Amador”

El mundo del siglo XXI busca respirar frente al agobio biotecnológico. Las grandes corporaciones posmodernas empiezan a perder demandas frente a sus abusos, sus manipulaciones y su liberalismo mal entendido. Los estados, a nivel nacional y continental, discuten nuevas normas y regulaciones. ¿Haremos a tiempo el aprendizaje?. Frente a la racionalidad instrumental, cartesiana, de los códigos matemáticos e informáticos que nos vigilan, nos producen y nos siguen para generar ganancias megaempresariales, el filósofo italiano Franco Berardi propone afirmar el espíritu de la poesía. Frente a la razón calculadora del capitalismo cotidiano, lo poético reabre lo indefinido. “En lugar de una funcionalidad simple -le dijo este pensador en una entrevista a Mike Huguenor-, la poesía crea nuevos errores, provocando contradicciones deslumbrantes, ilustrativas e inquietantes, que expanden lo que significa ser humano. Mientras que el código opera con una lógica de intercambio directo (por ejemplo, la secuencia <i> en HTML se intercambia directamente con una fuente en cursiva), la poesía “es el lenguaje de la no-intercambiabilidad”. En el espíritu poético late lo humano, la irreductible naturaleza humana. Y la sabiduría poética, en cualquiera de sus formas, puede y debe incluir, subsumir, las otras racionalidades y ponerlas al servicio del desarrollo humano. En su extraordinario trabajo “Itinerario del Payador”, Marcelino Román dedica unas cuantas páginas al notable artista afroargentino Gabino Ezeiza, quién supo llegarse a Entre Ríos con su canto improvisado y con sus composiciones. Un episodio extraordinario de nuestra historia cultural nos muestra al Negro Gabino respondiendo al desafío que un periodista presente en un bar del pueblo bonaerense de Tres Arroyos le hizo de payar sobre el logaritmo. Ezeiza bebió un refresco y salió del bar diciendo que volvería enseguida. A los quince minutos, luego de charlar con un profesor amigo que era vecino del lugar, volvió con la respuesta y cantó:

“Señores, voy a explicar
la ciencia del logaritmo
si acierto a cantar al ritmo
de mi modesto payar.
Pongamos, para empezar,
dos progresiones enfrente
por diferencia y cociente
correspondiendo entre sí,
y ¡ahijuna! saldrá de aquí
un sistema sorprendente…”

“Nuestra obligación fundamental, seamos o no folkloristas -afirmó Marcelino Román en otra notable y profunda lección antropológica y etnográfica que tituló “Sentido y Alcance de los Estudios Folklóricos” es la de contribuir al esclarecimiento de la conciencia colectiva y a la elevación cultural del pueblo. Y para esto se hace indispensable tener siempre en cuenta que no es posible trabajar por la cultura sin decidirse a trabajar por la justicia”.

De lo que se trata siempre, y aquí nos encontramos a nuestra manera con las reflexiones de Fernando Savater en su “Ética para Amador” y en “La tarea del héroe”, es de que la vida valga la pena para nosotros y no para quienes quieren vivir de nosotros.

Marcelino Román

NOTAS:

El planteo de NOÉ JITRIK sobre los borradores de Hernández en Entre Ríos en Capítulo, Nro 16, BsAs, CEAL, 1967, versión digital en el Archivo de Revistas Argentinas, ver https://ahira.com.ar/ejemplares/capitulo-no-16/ . Los trabajos de FERMÍN CHÁVEZ, “Otra Vuelta con Martin Fierro”, BsAs, Theoría, 1999; “José Hernández. Periodista, poeta y político”, BsAs, Ediciones Culturales Argentinas, 1959, e “Historia y Antología de la Poesía gauchesca”, BsAs, Margus, 2004. El poema de Piedrabuena en la p. 247 y el Aldo Muñoz en la p. 485. La edición comentada que subrayamos del “Martín Fierro” de JOSÉ HERNÁNDEZ, Nota Preliminar de ALEJANDRA LAERA (cfr pp.9-10) y Prólogo de CARLOS GAMERRO, BsAs, Penguin Clásicos, 2018. La versión digital del libro de DENIS traducido por PAZOS KANKI, “La sabiduría de las naciones”, 1849, en https://archive.org/details/DELTA53596FA. Agradecemos la gentileza de MORENA CASTRO, responsable de la División Libros de la Biblioteca Nacional Mariano Moreno, que ante nuestra consulta a través del correo electrónico nos sugirió la Antología de Chávez para leer el poema de Piedrabuena y nos facilitó el enlace para poder leer a Denis traducido por Pazos Kanki. La filosofía política de Hernández en el Archivo digital de El Historiador: “Vida y pasión del político argentino José Hernández”, en https://www.elhistoriador.com.ar/vida-y-pasion-del-politico-argentino-jose-hernandez/. Su festejo de la muerte de Urquiza, en https://www.infobae.com/historia-argentina/2019/04/11/el-asesinato-de-justo-jose-de-urquiza-intrigas-oscuros-enfrentamientos-politicos-y-muerte-en-manos-de-sicarios/, La Declaración por una Ética Mundial impulsada por HANS KÜNG, en https://www.weltethos.org/1-pdf/10-stiftung/declaration/declaration_spanish.pdf . Las versiones en internet de las Encíclicas del PAPA FRANCISCO, “Laudato Si”, en http://www.vatican.va/content/francesco/es/encyclicals/documents/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html y “Fratelli Tutti”, en http://www.vatican.va/content/francesco/es/encyclicals/documents/papa-francesco_20201003_enciclica-fratelli-tutti.html . El trabajo de HANS GEORG GADAMER, “Verdad y Método” (I), Salamanca, Sígueme, 1977, y el PAUL RICOEUR, “El sí mismo como otro”, México, Siglo XXI, 1996. Las “Coplas…”, “Nuevas Coplas para los Hijos de Fierro” y el “Itinerario del Payador” de MARCELINO ROMÁN, en https://www.autoresdeconcordia.com.ar/autores/90/perfil . Su obra “Sentido y Alcance de los Estudios Folklóricos”, Paraná, Talleres Giraudo, 1951. El pensamiento de YUVAL HARARI, “La creencia en el libre albedrío es más peligrosa hoy que nunca antes”, entrevista de BARBARA SHIJMAN para Página 12, BsAs, 8/3/2021, en https://www.pagina12.com.ar/328117-la-creencia-en-el-libre-albedrio-es-mas-peligrosa-hoy-que-nu, la posición de MICHAEL SANDEL, “El primer problema de la meritocracia es que las oportunidades en realidad no son iguales para todos”, entrevista de IRENE FERNÁNDEZ VELASCO para la BBC, 3/2/2021, en https://www.bbc.com/mundo/noticias-55825871; las “Tres Salidas a la pandemia según BOAVENTURA DE SOUSA SANTOS”, nota de BERNARDA LLORENTE en Página 12, 5/12/2020, en https://www.pagina12.com.ar/310091-las-tres-salidas-a-la-pandemia-segun-boaventura-de-sousa-san; las reflexiones de FRANCO BERARDI, “¿Puede la poesía salvar al mundo”, La Tinta, 22/7/2019, “https://latinta.com.ar/2019/07/poesia-salvar-mundo-bifo/ ; la epistemología crítica de RITA SEGATO, “Coronavirus: todos somos mortales. Del significante vacío a la naturaleza abierta de la historia”, Lobo Suelto, 19/4/2020, en http://lobosuelto.com/todos-somos-mortales-segato/; el libro de ELSA TAMEZ, “Contra toda condena. La justificación de la fe desde los excluidos”, en https://archive.org/details/contratodaconden00tame; una introducción de MIYAN BRADLEY a HAN, “Byung-Chul Han: eros, libertad y alteridad”, 21/9/2014, en https://miyanbradley.wordpress.com/2014/09/21/byung-chul-han-eros-libertad-y-alteridad/. El Arboretum Lussich, en https://www.casaseneleste.com/paseos/arboretum-lussich.html. El proyecto de investigación de PILAR GILARDI, analizado por ROBERTO GUTIERREZ, “La hermenéutica, una nueva forma de interpretar la vida”, 7/1/2021, en https://www.gaceta.unam.mx/la-hermeneutica-una-nueva-forma-de-interpretar-la-vida/. La relación entre el proyecto artiguista y la política de Hernández, especialmente la de sus columnas en el Periódico El Río de la Plata, en NICOLÁS SHUMWAY, “La invención de la Argentina”, BsAs, Emecé, 2013, p.283. El rescate de las reflexiones del Angel de la Bicicleta se lo debemos al equipo de El Miércoles Digital de C. del Uruguay: “El pensamiento filosófico de Pocho Lepratti en un texto inédito: El que se encierra en el Yo no halla jamás el camino hacia los Otros”, 27/2/2020, en https://www.elmiercolesdigital.com.ar/el-pensamiento-filosofico-de-pocho-lepratti-en-un-texto-inedito/ . Agradecemos a nuestro compañero AMÉRICO SCHVARZMAN de El Miércoles el acceso a este material extraordinario. La nota de SILVINA FRIERA sobre el legado de Chávez, “El refutador de la historia oficial” en Página 12, BsAs, 29/5/2006, ver https://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/2-2676-2006-05-29.html. El planteo de EDGAR MORIN de “Vivir poéticamente para encontrar la felicidad”, en https://multiversidadreal.edu.mx/edgar-morin-si-vives-poeticamente-encontraras-la-felicidad/ . El imprescindible, notable y brillante trabajo integrador y crítico de ENRIQUE DUSSEL, “Ética de la Liberación, en la edad de la globalización y de la exclusión”, Madrid, Trotta, 1998. Sobre Villanueva, ver MAURICIO CASTALDO, “Unos mates con Amaro Villanueva”, en “Memorias por Venir. Apuntes entrerrianos sobre nuestra historia, nuestra cultura y nuestra educación”, libro libre digital editado por Agmer en 2020 junto a El Miércoles, p. 193, en https://agmer.org.ar/index/wp-content/uploads/2020/12/Memorias-por-venir-del-Agua-la-Tierra-y-el-Aula-AGMER-2020.pdf. Las convicciones de Coronel y sus compañeros en GABRIEL TURONE, “Nicomedes Coronel, el apuñalador de Urquiza”, Jóvenes Revisionistas, 19/12/2016, http://jovenesrevisionistas.org/nicomedes-coronel-el-apunalador-de-urquiza/#:~:text=Nicomedes%20Coronel%2C%20al%20que%20tambi%C3%A9n,a%C3%B1o%20exacto%20de%20su%20natalicio. El destino de la Estancia San Pedro, en https://www.regionlitoral.net/2017/12/la-estancia-san-pedro-villa-mantero.html. Para más detalle de la vida del capataz de Urquiza y revolucionario blanco y jordanista, ver PABLO STEIN, “Yo maté a Urquiza”, Colón, Nora Zorzoli, 2019. Importante aporte del Prof. Stein sobre la ofensa de Urquiza y el dolor de Coronel que pierde a su mujer y a su hijo por tener que trasladar hacienda del caudillo a BsAs. La revisión histórica de Cipriano Reyes y el Laborismo en EZEQUIEL ADAMOVSKY, “El gaucho indómito. De Martín Fierro a Perón, el emblema imposible de una nación desgarrada”, BsAs, Siglo XXI Editores Argentina, 2019, pp. 158-159. La convicción federal de una Patria Grande, en “Las Proclamas de Felipe Varela”, Varios Autores, BsAs, Colihue, 2012, pp. 37-40. Una introducción a la ética aristotélica en La Fonda Filosófica de DARIN McNABB, en https://www.youtube.com/watch?v=qWw-h8W0FPI. El libro de SEVERO MANSO, “La mujer de Martín Fierro”, en formato digital: https://digital.iai.spk-berlin.de/viewer/image/835988821/5/LOG_0000/ . Agradecemos a Ezequiel Adamovsky la sugerencia para conectar con la Biblioteca Criolla Lehmann-Nitsche del Instituto Ibero Americano de Berlín y a las indicaciones de PETER ALTEKRUEGER para entrar a los archivos digitales de esta institución. Los libros de FERNANDO SAVATER, “Ética para Amador”, BsAs, Ariel, 2003 y “La tarea del héroe”, Ariel, 2009. La no tan improvisada poesía de GABINO EZEIZA, en “Payadores: la ciencia del logaritmo”, Web de la Ciudad de BsAs, 29/9/2016, https://www.buenosaires.gob.ar/noticias/payadores-el-arte-criollo-de-opinar-cantando-2

Compartir:

Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on whatsapp
WhatsApp
Share on telegram
Telegram
Share on email
Email

Deja un comentario