Carlos Molina su rebeldía y justicia libertaria.

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El Gaucho y compañero Carlos Molina tuvo una larga trayectoria dentro de F.A.U. Su actividad de payador la volcó a la denuncia de las injusticias que componen el sistema y que se expresan a diario en cantidad de episodios. Su voz rebelde estuvo presente solidariamente en las luchas obreras, estudiantiles y de todas las instituciones sociales de los de abajo. Tampoco dejó de sentir como propio episodios de infamias cometidas por mecanismos del sistema sobre personas. Ahí también pegó su grito solidario. Compañero siempre dispuesto a dar una mano solidaria con los que luchaban. Estuvo en nuestro movimiento libertario antes de la fundación de F.A.U. hasta sus últimos días. Siempre es y será recordado por su sensibilidad, rebeldía, indignación ante cualquier injusticia, su solidaridad y compañerismo. 

Lo que va a continuación son fragmentos de reportajes y conversaciones realizadas por el Gaucho a órganos de prensa de nuestra Organización. 

Su vinculación con el anarquismo y con muchas otras luchas populares. 

 Allá por el año 1950 apareció el compañero Carlos Molina por el viejo local del Sindicato de Panaderos, calle Arequita, era allí donde funcionaba la bolsa de trabajo  de panaderos y en el altillo Juventudes Libertarias (JJ.LL.). Nos contó Danilo Díaz, compañero del departamento de Colonia que concurría regularmente a JJ.LL. pues trabajaba en ese entonces en la construcción en Montevideo.     “Yo después del trabajo había ido para Arequita, estaba en el altillo del local, donde se reunía JJLL, cuando siento que golpean las manos, fuerte golpean, y me asomo al patio para ver quién era, fue una sorpresa, era como una aparición, una persona casi toda vestida de blanca, de poncho cruzado en el hombro y de botas. Le pregunta que desea y me responde: “aquí se reúnen los compañeros del periódico “Voluntad”, vengo porque quiero hacerme anarquista”. 

 Así hizo su entrada en nuestras ideas este querido compañero que después estuvo en la ruta con nosotros hasta su muerte, medio siglo haciendo sentir su grito combativo, solidario y libertario. 

Nos dirá en un reportaje ya entrando en detalles acerca de sus primeros momentos en el campo libertario: “Mi primer contacto fue con los compañeros de la calle Arequita donde funcionaba JJ. LL. pero donde concurrí consecuentemente, donde profundicé, donde me familiaricé con más cosas fue en el Ateneo Libre Cerro La Teja”.

Tenemos recuerdos y notas que se le hicieron al “Gaucho” en distintos momentos. Veremos a continuación algunas de ellas. 

P. ¿Cuantos años gaucho, de canto rebelde, de vinculación con el socialismo y la libertad, muchos no?

R. “Desde  antes que se formara la FAU (Federación Anarquista Uruguaya) en lo libertario. De payada rebelde creo que antes todavía. Desde que empecé a cantar anduvo en mi ánimo el rescatar las cosas de la gente de abajo. Porque antes de leer libros vi esa explotación tan sangrienta, tan injusta, tan irritante que aplicaban implacablemente los dominantes. Esta situación de la gente de la campaña valía como manuales.

Hay una cosa linda, que siempre me acuerdo y siempre la cuanto porque fue importante para mí. Yo estaba en una estancia con mi madre y acarreaba leña para el fogón. Ahí había un negrito (negro azul de tan negro), muy macanudo, muy gauchito, me decía: “Siente frío amigo?”; yo le respondía: sí, señor. Entonces me decía: “Apriete los dientes y marche pa’delante!”. Ese negro me dio una consigna para la vida. Desde entonces he vivido apretando los dientes y echando todo lo que he podido pa’delante.

No siempre uno hace todo lo que es necesario hacer. Pero tengo la tranquilidad que he sido sincero con lo que he sentido y con lo que he pasado. Y como dijo Martín Fierro no creo haberme hecho “a un lado de la huella”. Como he podido he estado con los compañeros en la huella.

Con el anarquismo mi relación arranca por los inicios del año 50 aproximadamente.

P. ¿Tu primera lectura en “Voluntad” y el local de Arequita?

“Exactamente. Un día leí “Voluntad”, yo estaba desengañado de muchas cosas, y me dije: estos son los míos. Yo ya estaba anarquista pero no sabía nada.

Esa línea que después se proyectará en Lucha Libertaria el periódico de FAU, me clarificó la cosa. Me largué un día por el local donde funcionaba el periódico “Voluntad”. Era en la calle Arequita, el local del viejo sindicato de Resistencia de Panaderos. Ahí conocí muchos compañeros que aún recuerdo. Ese día estaban ahí: Danilo Díaz y Uruguay Narez.

Después conocí a Gerardo Gatti, Perico Scaron, D’0ttone, Rosengurt y tantos otros. A Mauricio Gatti creo que lo conocí más adelante por medio del Ateneo del Cerro. Ahí se discutía, después yo también lo hacía, sobre actividades sociales a realizar y se realizaban charlas con debate sobre diversos temas, no solo anarquismo. 

P. ¿Concurriste mucho tiempo a JJ.LL.?

R. No, regularmente fue más bien un corto tiempo, aunque después seguí yendo de vez en cuando a alguna actividad que realizaban los compañeros de allí. Si bien, como ya lo dije mi primer contacto fue con los compañeros de la calle Arequita donde funcionaba JJ. LL.,  pero donde concurrí consecuentemente, donde profundicé, donde me familiaricé con más cosas fue en el Ateneo Libre Cerro La Teja. Ahí conocí al flaco Alfredo. Tanto que lo nombro en los versos que escribí al flaco Zitarrosa: 

Lo conocí al flaco Alfredo
hace más de 30 años;
en el Ateneo del Cerro
que era un centro libertario
Con los hermanos Mechoso
con los Gatti y otros tantos
y la sombra de Florencio 
bronce de color anárquico
Ya para entonces leía
los textos de Basso Maglio,
opinante e incisivo
verbo libre, antidogmático…

También en el Ateneo conocí a un amigo que era muy estudioso, un intelectual que le gustaba tanto la payada que se hizo buen payador: Di Paula. 

P. ¿Recordás las charlas que se hacían semanalmente, los sábados en el Ateneo, y especialmente las reuniones fraternales con alguna comilona que se hacía en el fondo una vez que terminaban esas charlas?

R. “Si las recordaré hermano. Eran  momentos especiales, macanudazos. Después de aquellas charlas sobre tantos temas de interés que iban de los histórico a movimiento obrero y huelgas del momento. Estaba aquella agrupación de españoles que se quedaban para la charlada fraternal con comida que hacíamos en aquel hermoso fondo. Fue mucho lo que nos enseñaron los “gallegos”, sobre la Revolución en la que habían participado y también los escritos que después leí.  Una suerte haber podido conocer y por momentos estar junto con toda esa gente. Los intercambios que se daban, informales pero muy ricos, sobre temas todos interesantes y la mayoría de actualidad. A mi me ayudó mucho en mi formación y afianzamiento ideológico ese contacto. Igualmente toda la labor del Ateneo del Cerro. Barcos, Morales, los activistas de la industria de la Carne, el veterano anarquista Basso Maglio, que por lo general iba con el flaco Zitarrosa.

P. Si recuerdo que después de un rato de conversaciones y cambio de opiniones sobre distintos temas venía un poco de guitarra y cantada tuya. Bueno no solo tuya el flaco Zitarrosa le gustaba contarse alguna canción y vos le tocabas la guitarra. En aquel momento el flaco no era cantor, era locutor y militante de Ader. Como locutor estaba en un programa que se llamaba “Aquí opina el Espectador”. Un par de años después fue que se hizo cantor. 

R. Sí, me acuerdo, era locutor, buen locutor, tenía voz clara y potente. 

P. Te vi también en aquellos encuentros de las matiadas que se hacían en el Ateneo por la mañana. Después que venía Barcos del Reparto de Diarios de su labor de canillita a eso de las 10 y pico de la mañana se armaba rueda. Estaban casi siempre Ciriaco Morales, Lombardero, Boadas Rivas que en ese momento vivía en el Ateneo y alguno de los compañeros de la industria de la carne que trabajaban de tarde y de vez en cuando alguno de la barra de la Teja. Hubo momentos en que hubo 7 u 8 compañeros en esas matiadas en las que se hablaba de temas varios y más de una vez de los conflictos en los frigoríficos y de su lucha callejera. Cuando venían visitas de compañeros, por ejemplo de Argentina, que paraban esos días en el Ateneo las ruedas de la mañana solían ser grandecitas. Recuerdo cuando estuvo el Payador argentino Martín Castro, veterano ya, te ví venir más de una mañana. 

R. Ese gran y querido compañero era un maestro de la Payada. Yo cantaba muchas de sus letras. 

p. Sí, recuerdo que muchas veces te pedían que cantaras “Guitarra roja”, cosas que hacías con frecuencia. Todos creían que era letra tuya. Tuviste que aclarar más de una vez que era de Martín Castro. 

Otra vez que llegamos con mi hermano a esa hora de la mateada te encontramos trenzado en charla con Paco Espinola. Temas gauchos y de Artigas y la repartición de tierras etc. Espinola había dado una charla sobre Artigas un sábado en la noche, hubo una más que buena concurrencia, el Salón lleno, el patio también y gente en la vereda. Después de esa charla venía dos por tres por el Ateneo, tenía familiar en el Cerro y cada vez que andaba por aquí se daba una vuelta. Como quien dice se hizo un amigo del Ateneo y sabía que de mañana había además de Barcos algunos compañeros más. Recuerdo que nos planteó seguir la charla sobre Gervasio Artigas y nos propuso a Pivel Devoto. Él era amigo de Pivel y se encargaba de los detalles. Finalmente la charla se hizo. 

En esos mismos años el Ateneo tenía una fuerte actividad de solidaridad con la lucha de los trabajadores de los frigoríficos, en su actividad callejera combativa y en sus actos. El Ateneo convocaba a las instituciones sociales del Cerro para coordinar solidaridad con esas luchas. Recuerdo que concurrían variadas instituciones sociales: canillitas, la sociedad de los pequeños comerciantes, profesionales, el Pastor dela Casa de la Amistad, otros gremios etc. En momentos de represión y lucha fuerte en solidaridad los canillitas no repartían diarios en el Cerro, los comerciantes cerraban los comercios y algún gremio de otras industrias, BAO de La Teja, por ejemplo, realizaban paro solidario.  

Aquel periodo de la huelga de hambre de 1955 y la otra huelga grande de 1956 por ejemplo. 

Y justamente en una crónica que publica “Voluntad” en julio de 1956, se comenta el impacto que produce en la gente de los frigoríficos la llegada de Carlos Molina con su solidaridad para con esta lucha obrera: Dice la Crónica: 

“La gran huelga de la industria de la carne. La nota distinta la dio Carlos Molina

Creemos haber sido testigos de un hecho nunca visto en los anales de las huelgas. Un día, una noche mejor, el payador Carlos Molina se trasladó al Cerro en compañía de Aramís Arellano y sus amigos de la Cruzada Gaucha. Hubo mitin. desfilaron oradores conocidos y oídos todos los días. La noche era fría y lluviosa. Había más gente que de costumbre, estoica y resignada. Tardaban los payadores y seguía lloviendo, pero la muchedumbre se apretujaba y crecía. Las masas tienen una profunda sabiduría instintiva. Cuando el Bardo de Tacuarí dijo en verso y con guitarra cosas que todos sienten y que a nadie le está permitido decir en prosa, pues hay que portarse bien, vimos rostros varoniles surcados por lágrimas y puños crispados que ni siquiera se distendían para aplaudir y gargantas que no podían ni gritar, atenaceadas por la emoción… Molina, el payador libertario, hablo por todos. Nadie recuerda lo que dijo, ni él mismo, posiblemente. Su numen vibró en la sacrosanta rebeldía proletaria, rugió la protesta contra el Estado, los políticos, y las empresas, y los terratenientes. El y Arellano fueron voces del pueblo oriental que está maduro para destinos superiores”. 

P. Ahora que mencionanos nuevamente al Cerro me doy cuenta que no hemos hablado de tus payadas acerca de aquellas huelgas de la Federación de la Carne. En un momento que estábamos ocupando los lugares de trabajo en el 1955 se dio una de tus payadas donde manifestabas tu apoyo a la huelga. El contrarío que defendió una tesis distinta creo era Umpiérrez o Montañez.

R. Hubo varias payadas sobre estas huelgas combativas. Algunas fueron con Umpiérrez y otras con Montañez. En una de ellas logré una especie de manifiesto en verso que después se publicó: “Dicen que hay huelga en el Cerro y que la huelga es injusta que la huelga es justa trataremos de probar”.

El poema a que se refiere el  Gaucho es el siguiente, pondremos un fragmento de él: 

Dicen que hay huelga en el Cerro

y que la huelga es injusta
no es cierto; la huelga es justa
trataremos de probar
en que forma, con que medios
con documentos, con hechos
dependiendo los derechos
de la clase popular.
El explotador negrero
compra la radio y la prensa
se piensa, como ella piensa
se opina con su opinión
y subdividiendo en grupos
la familia proletaria
un paria, enfrenta a otro paria
y así crean la escisión.
Vamos a entrar al problema
con versos de tosca hechura
sin hacer literatura
como un poeta de salón
para el caso se precisa
hablar con nobleza suma
y que mojemos la pluma
con sangre del corazón.
-----------------------------
Hoy blasfeman las empresas
reprochando acerbamente
que hay compromisos pendientes
que esto es anti - nacional
los que desprecian al pueblo
con empaque de caudillos
se quejan por los novillos
que mueren en el corral.
¡Sabedlo! Como la hacienda
que muere de hambre y de frío
sucumbe en los rancheríos
la flor de nuestra niñez
¿quien triunfará en este pleito
contesten nuestros hermanos
sí los valores humanos
o el capital del burgués.
Digamos que en esta industria
hay mujeres denodadas
que cumplen largas jornadas
en una labor febril
no ignoro que se extenúan
también las otras mujeres
en las noches de placeres
del famoso Cantegril.
Tales son a grandes rasgos
para dolor y vergüenza
las verdades que la prensa
no ha querido divulgar
y que el valiente cantor
en trova libre y bizarra
las difunde en su guitarra
para quien quiera escuchar.

El año anterior, en relación con la huelga de los obreros de FUNSA, el Gaucho Carlos Molina además de haber ido a llevar directamente su solidaridad construyó unos versos referente a esta lucha. El Cantor de los de abajo decía una vez más presente. Van algunos fragmentos de el: 

Don Pedro el Inquisidor

Don Pedro el inquisidor
o Don Pedro sanguijuela
tiene en su feudo una escuela
de violencia, de terror
allí ejerce el contralor
del músculo proletario
pero cuando es "necesario"
o surge algún imprudente
le habla "razonablemente"
con el sable del sicario…
Don Pedro es hombre cordial
pero en cambio quién diría
la suerte que hay hoy en día
un sistema policial
que en un problema especial
de conflicto o preconflicto
basta con que pegue un grito
que se insinúa un desorden
y se ponen a la orden
los amigos de Pedrito…
Don Pedro mancha y humilla
y es como un dique que inhibe
pues Don Pedro no concibe
el amor en la bohardilla.
La muchachita sencilla
y el obrero adolescente
y el viejo también presiente
de don Pedro el gran desprecio
porque nunca tuvo precio
la actitud de un insurgente.

 En 1989 el periódico “Solidaridad” le hace un reportaje al “Gaucho” Molina. Tiene un doble interés ya que además de temas sociales habla de su infancia, de cómo tubo que arrimar el hombro para sobrevivir. Va a continuación:

Solidaridad Nº 14 junio 1989 | REPORTAJE A CARLOS MOLINA

El pelo se ha hecho gris. Los mechones se caen sobre los ojos; a veces torvos, otras veces límpidos y abiertos. Las manos son como garras y arrancan notas a la guitarra. La voz, que siempre es un grito, cantando se hace clamor. Ahí frente a nosotros se está sentado Carlos Molina. Peleadora cara de hombre bueno y altivo.

Es reacio para las entrevistas y no le gustan demasiado los reportajes.

“Solidaridad es un periódico de compañeros con quienes desde hace tantos años comparto sueños, esperanzas e ideales, estoy a las órdenes”, dijo cuando lo invitamos a charlar. E hizo más, preparó y escribió recuerdos y opiniones que forman parte de esta entrevista. 

-Nací en Cerro Largo, en Melo, hace 61 años en una familia de gente humilde. Yo mismo hice de todo, fui de todo. Fui vareador de caballos, enchalador de maíz, peón de albañil, verdulero en carretilla…

-¿En carretilla?

-Sí, digamos que fue en el plano internacional. De Melo me fui caminando a Bagé. Vendía verduras por las calles. Un día una voz amiga me dijo: “Rapais, nao grita zapallo y maíz que ninguein va te compra, grita mugango e milho verde”.

-¿Y la guitarra?

Ya viene, ya viene. Te sigo contando. Soy absolutamente autodidacta. No aprendí a leer ni a escribir en los dos años que “concurrí” a la escuela. A leer me enseñó Efraín, mi hermano, en un pizarrón hecho en una chapa de garrapaticida Cooper, y a escribir me enseñó mi madre. Como ves es una especie de predestinación, debiéndole tan poco al Estado era casi lógico que desembocara en el anarquismo.

-¿Y antes de desembocar?

-Ah, te lo dije. Soy de Cerro Largo. Era blanco como costilla de bagual, devoto de la tradición saravista. Hasta que una vez en Melo, siendo poco más que un gurí, le voy a pedir a Nano Pérez, el Intendente, un corte de rancho. El Nano me dejó con las manos vacías y con ello logró una especie de conversión política. Sentí que había roto con el tradicionalismo, supe que “aquellos” no eran los míos.

-¿Y cuándo surgió el payador libertario?

-Un poco más adelante. En aquellos tiempos aparecía un periódico anarquista que se llamaba Voluntad. Siempre recordaré a los primeros compañeros que conocí en la calle Arequita 1274. Uruguay Nares, que ya es fallecido, Danilo Díaz de quien he tenido noticias hablando contigo. Esto fue en 1951 y desde entonces mis coplas surgieron preñadas de un mensaje libertario.

-Juan Gelman el poeta argentino, tiene una poesía que comienza diciendo algo así: “En el frío del Sur cantaba Carlos Molina, oriental, anarquista y payador”

-Sí, fue en Dorrego, más allá de Bahía Blanca al sur de la Provincia de Buenos Aires.

-Y le cantaste al Che en medio de la dictadura de Onganía.

-Sí, le canté al Che Guevara pocos días después de su muerte en combate en Bolivia. Fue una improvisación en un teatro. Me querían hacer callar la boca y yo cantaba más y más.

-Terminaste preso.

-Sí, y le dije: me llevan preso por cantarle a un argentino, me llevan preso en Dorrego, una de cuyas calles más importante se llama Luis Acosta García, un importante payador y trovador popular, altivo, rebelde, libertario.

-Ahora quería hacerte una pregunta profesional, vinculada a tu arte o tu oficio. Habitualmente se vincula a payador con el tradicionalismo y se lo ubica exclusivamente en el medio rural. ¿Es así? ¿Es estrictamente así?

-No. Hay una confusión, o si querés una simplificación. Es cierto sí que el payador surge en el medio rural, pero luego lo supera, lo trasciende. Naturalmente que si miramos hacia atrás vemos que en nuestro país la revolución y las guerras de la independencia surgen en el campo y tienen un enorme arraigo campesino ¿y sabés por qué?

-El problema de la tierra, de la propiedad de la tierra.

-Exacto. Artigas se arrimó a hacer hace 170 años lo que todos los políticos y caudillos no se han atrevido: tocar la propiedad de la tierra.

-¿Anarquismo artiguista?

-La denominación no es lo más importante. Lo que creo es que el internacionalismo no nos puede borrar el concepto, el sentimiento de patria. Patria como lugar donde se sufre, se goza, se lucha. Y eso no tiene nada que ver con la “patria” de la que nos hablan estancieros y politiqueros.

-Y volviendo a lo que venías diciendo…

-Si el payador no quiere ser adocenado, amaestrado, le debe cantar a todo lo que es rebeldía y dignidad. Por eso le canto al peón sin tierra y al obrero huelguista.

-Al delincuente y al paria, dijera Don Martín Castro.

-Sí, y fijate una cosa. Ahora en el referendum el voto verde ganó en Montevideo y perdió en el interior. Si habrá para hacer, si habrá “trabajo” para el payador. Para el payador que quiere ser fiel a lo que le dio origen al género, a este canto.

-Justamente por ahí venía otra de las preguntas. ¿El payador es algo exclusivamente rioplatense?

-No, al payador se lo puede rastrear en la historia de cada pueblo. Son los aedas griegos, los juglares, los trovadores provenzales. Fijate que en idioma provenzal existía la palabra “preyador” para definir un tipo de cantor errante si se quiere, no comprometido con los poderosos sino con el pueblo.

-¿Y cómo llegó al Río de la Plata?

-Es difícil saber el itinerario. Lo que sí sabemos, lo que poseemos al día de hoy son los cielos y las coplas que compuso Bartolomé Hidalgo, un cura revolucionario que cantó la lucha contra el conquistador español. Pero insisto, como tipo de canto, como género, ha existido en todos los pueblos. Aquí ha llegado a haber hasta payadores italianos como Genaro de Matto.

-Y grandes payadores que, sin embargo…

-Sí, José Betinotti y el propio Gabino Eseiza. Betinotti le cantó a las tropas de Campo de Mayo en Buenos Aires, el “Negro” Eseiza a quien todos conocemos por su “heroica Paysandú”, era el payador oficial del radicalismo.

-Pero los hubo de otro tipo.

-¡Pero claro! Yo diría que la mayoría. Esa mayoría que no ha tenido ni promoción, ni difusión. Y están también los grandes nombres: don Martín Castro “el payador rojo” o don Luis Acosta García.

-Hasta hace poco, en una rueda de amigos te escuchamos unas estrofas de Zitarrosa.

-Ah, Alfredo. Era una persona de enorme calidez y humanidad. Y junto a eso de un gran carisma. Es cierto, hice unos versos luego de su muerte. Con Zitarrosa estuvimos juntos en el movimiento libertario y en la FAU. Luego nos separamos en lo político aunque siempre quedó intacto el afecto personal. Teníamos diferencias, yo prefiero decir así: diferencias, más que discrepancias. Creo que lo importante, lo más importante no es trabajar sobre las discrepancias sino conservar cada uno su identidad, apuntando juntos al enemigo.

-¿Una confluencia de voluntades?

-Algo de eso tal vez. Lo importante es apuntar hacia el enemigo.

-Ese espíritu de convencimiento y amplitud fue el que también te hizo escribir poemas a los militantes comunistas asesinados en la Seccional 20. Lo cantaste hace poco, con motivo de un acto que se hizo para recabar fondos para el referendum en el estadio Obras, en Buenos Aires.

-“Los ocho fusilados”. Un crimen, un asesinato a mansalva a ocho militantes comunistas, a ocho seres humanos inermes.

-Y está tu canto al hermano perdido…

-Eso nació del dolor, la impotencia, de muchos sentimientos entremezclados. Estando en la Sociedad de Autores un amigo me dijo lo que había pasado con Gerardo, con Gerardo Gatti y con Duarte. Meses después estando en una ciudad del interior estaba leyendo y las lágrimas se me caían sobre el libro, y me puse a cantarle al hermano perdido, Gerardo… Gerardito.

-Dentro de poco salís para Australia, tenes algunos programas en la radio. ¿Y el futuro?

-¿El futuro? Está en esas notas que hice para la entrevista. Yo sé, creo, y más que nada siento que si nos juntamos todos, es decir que los que debemos decidir sobre nuestras vidas, si no abdicamos, si no delegamos en más nadie que en nosotros mismos nuestros derechos, podemos revertir la situación e ir fecundando la historia de nuevas perspectivas. Sé que todo esto parecerá un simplismo. Yo no soy otra cosa que un hombre de pueblo que ama la libertad y que cree -repito- en una sociedad que tenga como base dinamizadora la solidaridad, la lucha y la organización del propio pueblo que todos los días hace la historia.

El veterano payador anarquista Martín Castro, que tuvo la alegría de conocerlo en el Ateneo Cerro-La Teja, cuando Molina ya hacía años que cantaba alguna de sus letras y a quien también admiraba mucho le dedicó un largo poema al “Gaucho”. Dice en una primera parte después de manifestar: Versos dedicados a mi fraternal amigo y compañero Carlos Molina con toda el alma:

Payador del nuevo cuño,
insurrecto, temerario
en la rudez del salario, 
de la herramienta y el puño,
del obrero, del terruño, 
sin destinación de color, 
incansable sembrador
de la redención futura:
hay un himno de ternura
en su verso redentor…

El “Gaucho Carlos Molina llevando su canto rebelde y libertario a distintas partes del mundo

Las payadas y canciones del “Gaucho” comenzaron a ser conocidas por muchos compañeros e instituciones sociales y sindicales del exterior. Las invitaciones y viajes del “Gaucho” y su guitarra recorrieron varios lugares de América Latina y Europa. En sus primeros tiempos fue Argentina y Cuba. También la colectividad de uruguayos que había en Australia lo invitaron en ese tiempo y después lo siguieron llamando. 

En uno de los últimos reportajes que le hicimos le preguntamos por sus viajes a esos lugares culturalmente tan distintos en materia de gustos, especialmente musicales.  Veamos algunos trozos de ese reportaje:

P. Hace mucho que no hacían una gira por europa.

R. No tanto. Yo estuve durante la dictadura en Europa. Más adelante me llamaron de España para algunas actuaciones. También pasé en algún momento por Francia. 

P. Por el 59 viajaste a la URSS.

R. Sí, mi viaje que después me acarreo algunas polémicas por decir lo que allá ví. Hay determinados estereotipos de mucha gente. Creencia de que se ha liquidado el asunto social, el socialismo, la concepción revolucionaria. 

P. Avance de las ideologías neoliberales y socialdemócratas?

R. Es verdad, esto es palpable. Pero como uno es campeón del optimismo, de la esperanza revolucionaria, cree que la alternativa que queda es precisamente la nuestra: la concepción libertaria anárquica. Mientras haya anarquismo, mientras haya concepciones auténticamente socialistas libertarias, no puede morir nunca el socialismo. Socialismo es justicia y aspiración profunda de liberación de los pueblos oprimidos. También necesidad de cambio de la convivencia social con protagonismo de la gente en forma decisiva. 

P. Una concepción opuesta a la de este sistema de fabricar una bestial guerra?

R. Claro que sí. Vimos ahora nomás en el Golfo que un puñado de psicópatas en un conclave se reúnen y declaran un genocidio feroz. 

P. Fundamentalmente con intereses de caracter económico y estratégicos de poder. De “ese nuevo orden mundial” del que habla Bush?

R. Indudablemente “El nuevo orden mundial en lo que quieren perpetuar ellos lo que dicen, es la última palabra: el sistema capitalista… Hay que buscar una forma de Poder popular, sí, pero a través del gran protagonista: el pueblo. Hay que crear categoría de pueblo. La gente protagonizando los hechos. No es cuestión de grupos gobernantes. Ese protagonismo popular es el medio real del socialismo. 

P. Justamente lo que habías visto en la URSS eran esas condiciones en que vivía el pueblo y los privilegios de la burocracia?

R. Mirá, saltaba a la vista. Mientras veías muchachitas lidiando con ladrillos refractarios, veías otras mujeres de otra clase bien vestiditas y eximidas de todo tipo de trabajo. Demás está decir que cuando se trata de un proceso revolucionario, más que bien está que todos metan el hombro. Pero si solo son los de abajo los que meten hombro, los que están viviendo mal, y una casta disfruta del asunto, no sabemos de qué socialismo nos hablan… No se veía allí forma alguna de libertad… Las libertades que reclamábamos para el pueblo de la URSS, claro está, nada tienen que ver con estas “libertades” que están hoy en boga. Esas libertades burguesas…La libertad burguesa solo ha servido a los burgueses. 

Las únicas libertades que han disfrutado los pueblos son las que han conquistado con sus luchas…

P. Pasando a otra cosa, Gaucho, así que hiciste varias actuaciones por España, recordaba ahora todo lo que evoca para nosotros ese pueblo y su lucha. La historia del Mov. Libertario ahí… Cuando se inician las actividades de creación de la F.A.U… había muchos “gallegos en Uruguay. Algunos habían venido recientemente después de la amnistía que hubo por la mita de la década del 40… Recordás aquellos Plenos  que se realiaban en el Ateneo en que los “gallegos” volcaban tanta experiencia social-política…

R. Recuerdo. Eran los Plenos, en los que participé, para formación política anarquista: la Federación. Mucho el aporte de aquellos “gallegos”, como con cariño siempre le dijimos. 

P. Como unos 50 años en la brecha gaucho… Justamente en el marco de la FAU, conociste durante cantidad de años a compañeros como: Gerardo Gatti, el “loco” Duarte, Elena Quinteros, el gaucho Idilio. 

Todos compañeros a quienes has dedicado sentidos versos. 

R. Entrañables compañeros. Con profundo cariño los recuerdo. Tantos momentos juntos. La firmeza y entrega que tuvieron en todo momento… Nunca los olvidaremos. Ni a ellos ni a quienes asesinaron tanta grandeza. Llevaban el socialismo y la libertad en el corazón…

P. Me decías recién cuando contamos que querías referirte a algunas cosas de tu reciente viaje a España.

R. Sí. Cuando hablamos de huelgas de la carne enseguida me vino a la mente la huelga que vi y también viví recientemente en Andalucía. Para mí fue una de las cosas más emotivas de mi viaje. Profundamente emotiva. 

Como libertario, como cantor popular me siento honrado de haber podido participar con mi guitarra, mis coplas, con mi verso, en esa combativa huelga de los aceituneros de Pedreras, de ese pueblo que está z 150 Kms. De Sevilla. Toda gente del campo, trabajadores del campo. Mucha simpatía e identificación con el anarquismo…

P. Cosas que se mantienen como herencia de las viejas y gloriosas luchas?

R. Creo que sí. Que hay parte que tiene que ver con un gran recuerdo social…

P. Bien gaucho, nos estábamos acordando de tu payada en la Argentina cuando el asesinato del CHE. También otras de corte antimperialista…

R. En ese sentido está la payada sobre ese gran revolucionario latinoamericano. Estaba en la Argentina arriba de un escenario en ese momento y fustigué a los asesinos y reivindique con todo el corazón la noble, heroica y justa lucha del CHE. Me llevaron preso.

Mirá yo estaba con otro payador popular, cuando vino la represión me dejó solo. Dije lo “mío” hasta el final y claro tuve que apechugar con los milicos. Me bajaron derecho para la comisaría… Me llevaban esposado y me daban vueltas y vueltas. Por un momento me pregunté: y estos que quieren hacerme. ( Te aclaro que cuento esto con pudor frente a las inenarrables torturas que tanta gente ha padecido en este país). 

P. Primordial para América Latina una clara posición antimperialista?

R. Hoy tal vez más que nunca. Recrudeció en su antipueblo el imperio. Granada, Panamá, Nicaragua, El Salvador. Intervenciones directas y otras indirectas. El genocidio reciente del pueblo de Irak. Es incuestionablemente necesario una línea clara sobre esto… las luchas populares siempre están enseñando algo y hasta pienso que hay que respetar luchas que no se compartan. Mirá te doy un ejemplo que Uds. conocen. Yo le canté a los 8 asesinados del Paso del Molino. Militantes del P. Comunista. Los muertos eran luchadores, trabajadores que creían en su causa. Fueron asesinados por los mismos verdugos que atacan a los de abajo…

P. En esta misma coordenada, como ves la situación futura inmediata para nuestra población?

R. La perspectiva es fulera. Los de arriba están dispuestos a castigar aún más si es que pueden… más miseria para el pueblo y mejores negocios para banqueros y compañías internacionales, si pertenecen a los “rubios” del norte mejor. Un presente y futuro de fuerte lucha. Pero de peores han salido los pueblos. Saldremos adelante. 

Y quedó el querido gaucho para siempre en la huella rebelde, en el mejor de los recuerdos. Donde haya un grito contra la injusticia, por la solidaridad y la libertad, no hay duda, de una u otra manera, allí estará el inmortal payador libertario Carlos Molina.

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