El poder creativo de las subjetividades feministas

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De lo privado a lo público y de lo público a lo político, marcan las silenciadas trayectorias de  las mujeres y el pensamiento feminista. Los últimos años han mostrado la emergencia de las  luchas feministas en calles y plazas, una experiencia del cuerpo, una acción de aparición per formativa en el espacio público, como resistencia, como acción discursiva y también como  afirmación de una política que pone la experiencia social de las mujeres en el escenario políti co desde afuera de las estructuras. En esta nota pretendo analizar la emergencia y multiplica ción feminista en los últimos años para dar cuenta de la capilaridad y pluralidad feminista, en  un contexto de voracidad y guerra capitalista contra la vida.  

 Emergencias y multiplicidades  

 Mari Luz Esteban afirma que “el cuerpo es un nudo de estructura y acción, de experiencia y  economía política” y que por ello “todo avance feminista, todo “empoderamiento” de las mu jeres a nivel social implica siempre una experiencia del cuerpo visto y vivido” (ESTEBAN,  2004.43). Cuerpos vividos que un día emergen en calles y plazas con nueves rostros y voces.  En el 2015, las plazas, las calles y las escuelas de Brasil (particularmente en el sur) se llenaron  de voces feministas contra las propuestas para restringir aún más el derecho a decidir de las  mujeres sobre su capacidad reproductiva. El abuso sexual de una joven por parte de un grupo  de machos en patota, se “viraliza” en las redes, y es otro desencadenante de lo que comenzó a  llamarse la “primavera de las mujeres”; una emergencia de rostros y voces, que combinaron el  ciberactivismo con una presencia activa en las calles. El hashtag “primer asedio “desbordó de  testimonios, experiencias y pronunciamientos contra el machismo cotidiano. A su vez, miles  de mujeres negras construyeron durante un año la Marcha de las mujeres contra el racismo, el  machismo y por el buen vivir” que confluyó en Brasilia el 25 de julio del 2015.  

 Las fuerzas desplegadas por esa maravillosa primavera de voces y rostros, de ocupaciones de  centros de estudio por parte de adolescentes, con movimientos como “Lute como una minina”, encuentran una respuesta brutal en el golpe parlamentario contra Dilma Rousseff y el  desmontaje progresivo de políticas públicas destinadas a garantizar derechos sociales a gran des mayorías. El asesinato de Marielle Franco se da en el marco de un despojo brutal de digni dad y derechos que abre paso al racismo desembozado y los más rancios discursos de odio  homofóbicos y fascistas. La vida cotidiana está atravesada por una profunda tensión anti-dere chos y a la vez nuevas subjetividades expresivas que afirman nuevos derechos. En el escenario  político de la región la democracia política, sus mecanismos de representación y garantías  elementales para la vida en común, vuelven a ser tema central de debate.  

 También en el 2015, la movilización convocada para el 3 de junio en Argentina con la consig na “Ni Una menos”, se extendió rápidamente a otras ciudades latinoamericanas y fue la ante sala del Paro Internacional de Mujeres del 8 de marzo del 2017. Parece evidente que se expre san en las calles nuevas identidades colectivas, donde voces muy diversas ocupan el espacio público llenándolo con rostros y rabias, jóvenes y viejas, multiplicidad de consignas y deman das. Desde Chile en el 2019 una performance con mujeres de ojos vendados y formadas en  filas corean con voz fuerte una canción de protesta contra la violencia de género: “el violador  eres tú”. “Y la culpa no era mía, ni dónde estaba , ni cómo vestía”, se instala rápidamente en  cientos de ciudades del mundo dando voz en diferentes idiomas a la rabia, y las voces colecti va de millones de mujeres en la lucha contra el patriarcado se hace sentir. El colectivo LasTe sis convierte en un himno de la lucha feminista a la experiencia de las mujeres frente a la vio lencia patriarcal, el estado y los sistemas de justicia. 1 

 La diversidad de los feminismos es su característica actual. Es además su mayor riqueza, por que expresa las múltiples formas, espacios, estrategias, desde donde los feminismos luchan  por modificar las situaciones de exclusión y subordinación de las mujeres, intersectadas por  condiciones étnico raciales, generacionales, de clase y sexuales, que generan desigualdad. Una  diversidad que trae nuevas voces y presencias, forjadas desde otras experiencias y culturas, y  que proponen múltiples categorías y epistemologías de conocimiento y acción, con enorme  impacto en la teoría y en las epistemologías feministas.  

 ¿Hacia adonde se están orientando sus reflexiones?, ¿qué conflictividades se están  expresando?, ¿qué nuevos imaginarios están siendo recreados?, ¿que nuevas formas de organi zación y articulación se están dando?, y ¿desde dónde es posible construir espacios de diálo gos, intercambios, eventuales coaliciones y alianzas?  

Es un terreno complejo, porque existe una diversidad de feminismos cuyas autodefiniciones y  auto percepciones pueden ser críticamente dialogantes o simplemente acusatorias. Para algu nas, existe el “feminismo tradicional”, hegemónico, liberal, que está recién “saliendo de la re saca de la institucionalización”. Para otras, se dan nuevos discursos feministas que posicionan  la diversidad de formas de existencia feministas, confrontan la práctica hegemónica “occiden tal” de los feminismos previos y adhieren y recrean la perspectiva decolonial. Otras corrientes,  asumen esa enriquecedora diversidad, para deconstruir teorías que no dan cuenta de esta com plejidad. Este espacio, enormemente diverso, yuxtapuesto, con tiempos y ritmos diversos, es el  sustento para el reconocimiento de los diferentes posicionamientos “situados” que le dan la  riqueza de las múltiples perspectivas a los feminismos. (Vargas, Celiberti, 2017, p. 20)  

 Es esta diversidad la que en este último periodo ha adquirido beligerancia y visibilidad epis temológica, y marca un nuevo momento político feminista porque confronta política y acti vamente, las múltiples estructuras de dominación, en contextos de defensa del ecosistema, de  luchas contra la explotación económica, la misoginia, el heteropatriarcado, y el racismo. Estas  luchas evidencian, epistemológicamente, aquellas dimensiones de la realidad que han sido ne gadas, folclorizadas o invisibilizadas por la cultura hegemónica y posicionan otras perspecti vas y cosmovisiones no ancladas en la hegemonía occidental.  

Una de las asambleas del último Encuentro Feminista Latinoamericano (EFLAC) se dedicó a 2 debatir sobre los Nombres de los feminismos. El documento preparatorio del debate afirma  que:  

 La diversidad es, hoy, una dimensión trascendental en los feminismos. Es su característica ac tual y su mayor riqueza, porque pone en evidencia los múltiples espacios, concepciones políti cas, formas de organización, estrategias y cosmovisiones desde donde los feminismos luchan  

por modificar sus múltiples exclusiones y subordinaciones. Esa diversidad no es sólo recono cimiento de la diferencia, sino del hecho de que dicha diversidad está profundamente teñida  de desigualdad, y es de esa desigualdad de la cual los feminismos tienen que hacerse cargo.  

 Esta diversidad trae voces y presencias que se forjan desde experiencias, culturas y epistemo logías diversas que enriquecen un horizonte epistemológico, plural e inclusivo al que aspira el  feminismo conformando el feminismo como un espacio no universal sino pluriversal (no un  solo mundo sino una pluralidad de mundos), como un espacio abigarrado donde se yuxtapo nen relaciones asimétricas de poder, distintas culturas, etnias, razas y sexualidades con la  consiguientes experiencias de vida y estrategias de acción diferenciadas, con tiempos y ritmos  diversos. Todo ello nos da sustento para el reconocimiento de los diversos “posicionamien tos” que alimentan la pluralidad feminista. El reto es recuperar la diversidad de pensamientos  “situados” por historia, experiencia, condición de clase, condición racial, sexual y de habili dades especiales. (EFLAC 2018:90) Esta pluralización aparece como un elemento central del  momento, y solo un movimiento que no centraliza las experiencias puede dar cabida a la ex pansión ilimitada de experiencias.  


1 https://www.milenio.com/internacional/el-violador-eres-tu-letra-de-la-cancion-de-chilenas-contra-violencia
2 Montevideo. 23 al 25 de noviembre 2017. Disponible en www.eflac.org Memoria del 14 EFLAC

Cuerpos agredidos: nuevas dimensiones de la políticas.  

 “Tocan a una tocan a todas” expresa un grito colectivo frente a la guerra depredadora sobre el  cuerpo de las mujeres. La violencia y los femicidios, han adquirido dimensiones cruentas en el  escenario público en la medida que ese grito desgarrador de identidades colectivas, expresa su  voluntad de subvertir el orden cultural establecido. Sucede que en la medida que estas rebeldías ganan espacio de expresividad y contundencia, crece también la intolerancia, el funda mentalismo y las políticas anti derechos. Rita Segato habla de las nuevas formas de la guerra  que se expresan en el cuerpo de las mujeres que, además de inquietarnos, nos desafían a explo rar otras dimensiones para pensar alternativas. (Segato 2017).  

 Sayak Valencia habla del capitalismo gore en una búsqueda por encontrar nuevas pistas teóri cas para pensar el momento actual. 

 Tomamos el término gore de un género cinematográfico que hace referencia a la vio lencia extrema y tajante. Entonces, con capitalismo gore nos referimos al derrama miento de sangre explícito e injustificado(como precio a pagar por el tercer Mundo  que se aferra a seguir las lógicas del capitalismo, cada vez más exigentes), al altísimo  porcentaje de vísceras y desmembramientos, frecuentemente mezclados con el crimen  organizado, el género y los usos predatorios de los cuerpos, todo esto por medio de la  violencia más explícita como herramienta de necroempoderamiento.  

 Para Valencia el necroempoderamiento alude a los procesos que transforman contextos y situa ciones de vulnerabilidad o subalternidad en autopoder, mediante prácticas violentas.  

 Estos sujetos del necroempoderamiento son denominados por la autora como sujetos endria gos.  

Los “sujetos endriagos y se caracterizan por combinar la lógica de la carencia (círculos  de pobreza tradicional, fracaso e insatisfacción), la lógica del exceso (deseo de hiper consumo), la lógica de la frustración y la lógica de la heroificación (promovida por los  medios de comunicación de masas) con pulsiones de odio y estrategias utilitarias. Re sultando anómalos y transgresores frente a la lógica humanista. (Valencia, 2012, p. 87).  

Para Valencia, esta radicalidad de la violencia del capitalismo gore nos sitúa en el filo de una  época que encuentra precisamente en el feminismo la posibilidad de ruptura con la producción  de subjetividad falocrática. Pensar la violencia de género como parte de la crisis civilizatoria  nos orienta a dirigir la acción hacia el fortalecimiento de los lazos comunitarios y la asociatividad para contrarrestar el debilitamiento de los lazos sociales, el individualismo y el consu mismo. (SEGATO 2017) Por ello más que nunca, la apuesta al fortalecimiento de los lazos so ciales es la clave para pensar alguna alternativa posible. Necesitamos una mirada más integral  sobre la autonomía de las mujeres, incorporando la autonomía reproductiva, la autonomía sub jetiva y la inviolabilidad de su cuerpo como entramados indisolubles. Explorar este vínculo es  una de las tareas que nos hemos planteado desde el feminismo, no solo para denunciar la utili zación que hace el capitalismo del trabajo gratuito de las mujeres, sino para la revalorización  del cuidado como una ética social y ecológica imprescindible a la hora de pensar alternativas. 

Introducir este debate muestra una vez más que cuando la experiencia social de las mujeres in gresa en el debate público se descubren disonancias y contradicciones donde aparecían aparen tes consensos. Los espacios tomados como neutros y justos, la familia, por ejemplo, dejan de  ser inocentes para mostrar sus matrices de desigualdad, dominación y violencia.  

Es cierto que como afirma Amaia Pérez Orozco a pesar de que “carecemos de una apuesta  política clara, al mismo tiempo, desde ahí otorgamos el sentido primero y último de la subver sión: se trata de desprivatizar y desfeminizar la responsabilidad de sostener la vida; que esta  pase a ser el eje sobre el que pivote una economía distinta. Por eso, aunque aún no tengamos  del todo clara la articulación política que queremos darle, sabemos que la subversión recorre la senda del decrecimiento ecofeminista. (Pérez Orozco 2017 p.34)  

En las Jornadas Feministas 2017 organizadas en Uruguay por Cotidiano Mujer , Yayo Herrero  convocaba a articular los paradigmas de la economía feminista y la economía ecológica. La  economía feminista subraya la honda contradicción entre la reproducción natural y social de  las personas, y el proceso de acumulación de capital, , mientras que la economía ecológica enfatiza la inviabilidad de un metabolismo económico inconsciente de los límites biogeofísicos y  de los ritmos necesarios para la regeneración de la naturaleza. El diálogo entre ambos para digmas es urgente e imprescindible.  

Maristella Svampa propone “subrayar también la afinidad electiva entre la cultura del cuidado  y el ethos procomunal. Dicho de otro modo, en el contexto de las actuales resistencias al  extractivismo, el lenguaje de valoración de las mujeres enmarcado en la cultura del cuidado,  tiende a expresar un ethos procomunal potencialmente radical, que concibe las relaciones  sociales desde otra lógica y otra racionalidad, cuestionando el hecho capitalista desde el  reconocimiento de la ecodependencia y la valoración del trabajo de reproducción de lo social.  Muy especialmente en su versión libre de esencialismos, el ecofeminismo contribuye a aportar  una mirada sobre las necesidades sociales, no desde la carencia o desde una visión  miserabilista, sino desde el rescate de la cultura del cuidado como inspiración central para  pensar una sociedad ecológica y socialmente sostenible, a través de valores como la reciprocidad, la cooperación y la complementariedad”. 

 La sustentabilidad de la vida como concepto que surge de la teoría feminista tiene precisamente  la potencialidad de articular los saberes ambientales y ecológicos con las perspectivas  feministas de las autonomías para pensar alternativas al capitalismo. Es un concepto que  acompaña las luchas de resistencias al extractivismo en cientos de espacios.  

 Como indica el Veredicto del Tribunal ético de las mujeres en el Foro Panamazónico (Tarapoto,  Perú, mayo 2016), es necesario reconocer “la centralidad de las mujeres – como foco de las  estrategias expansivas del frente estatal- empresarial-mediático, y su transformación en el  objetivo de las guerras informales represivas y mafiosas que asolan el continente  latinoamericano – indican que ellas representan el centro de gravedad del edificio  comunitario. Es por eso que las guerras informales del presente son “guerras feminizadas” y  “guerras de profanación”, como es consenso entre los estudiosos del tema. En su demolición,  física y moral, así como de los objetos que las representan y simbolizan, su posición y  significado en la vida comunitaria, alcanza en lleno el corazón de la vida colectiva, se  desgarra y degrada el tejido comunitario” 3 

Necesitamos entonces desplegar una nueva imaginación política crítica capaz de enfrentar al  mismo tiempo los fundamentalismos religiosos, políticos y económicos. Ello implica abrir  espacio a la creatividad y la imaginación transgresora, perturbar las disciplinas y la disciplina,  cultivar la risa, la ironía, el humor y el amor. Reconocer y reconocernos en la pluralidad que  somos para pensar un mundo en el que quepan muchos mundos al decir de los zapatistas.  


3 Veredicto del Tribunal ético realizado en TARAPOTO Perú, el 29 y 30 de abril 2017 para analizar el impacto en la vida de las mujeres indígenas de la expansión del extractivismo. Disponible en http://www.forosocialpanamazonico.com/hermosa-edicion-del-veredicto-del tribunal-de-mujeres-del-viii-fospa/

La palabra colectiva  

 Oír las voces de los cuerpos en las calles, las irreverencias y subversiones cotidianas, es mante ner abierta la reflexión de una epistemología feminista que permita articular dimensiones que  crecen muchas veces en mundos paralelos pero están presente en “la palabra colectiva de abajo, esa que sacude al mundo cuando la tierra retiembla con epicentros de autonomía” como  dicen los zapatistas. 4 

Construir esa palabra colectiva supone combatir en nosotrxs, los resabios de pensamiento he gemónico colonialista y universalista. Enunciado así, parece una tarea sencilla, pero sabemos  bien de sus dificultades y fracasos. Reconocernos en nuestra radicales diferencias, con nues tras historias y desigualdades, es un punto de partida para alianzas, complicidades y potencia ciones. Las luchas sociales reúnen subjetividades y miradas diversas, y sólo cuando pueden  unir sus voces, es cuando el escenario unipolar hegemónico, comienza a cambiar.  

Dice Judith Butler que “da la impresión de que en nuestra época se libra una guerra contra la  idea de interdependencia”. Interdependencia y ecodependencia dos principios centrales para  pensar alternativas. Para Butler lo queer no alude a la identidad de una persona, sino a lo  anómalo y peculiar y por ello podría aplicarse también a cuando construimos “alianzas incó modas o impredecibles en la lucha por la justicia social, política y económica. (BUTLER  2017, p.75)  

Los esfuerzos deberían estar dirigidos a desplegar espacios colectivos autónomos, re-inventan do resistencias a la cultura capitalista en todas sus manifestaciones consumistas, individualis tas, violentas, racistas, colonialistas, y patriarcales y explorar el espacio de la invención políti ca creativa escapando también al juego político del estado y de la representación. Ello no im plica desatender la crítica, o el cuestionamiento a las formas tradicionales de la política y los estados, pero solo reconstruyendo acción política desde la comunidad, podremos construir  formas de vivir más cercanas a un imaginario transformador. Se trata de trascender las identi dades cerradas hacia formas permeables, abiertas o queer, que resultan de actos subversivos  frente al capitalismo gore, el de la competencia, el de la violencia y la exclusión.  

 El pensamiento crítico que necesitamos como hoja de ruta en un contexto tan complejo como  el actual, supone una subversión cognitiva capaz de hacer interactuar dimensiones que colo quen en el mismo plano las luchas contra el patriarcado, el etnocentrismo, el racismo, la heteronormatividad, el antropocentrismo, y las perspectivas decoloniales en una relación fecunda  entre teoría y práctica, para desmontar el andamiaje conceptual que nos atraviesa y reinventar  una poética capaz de nombrar y anticipar nuevas aptitudes colectivas.  

 Abrir espacio a nuevas formas de hacer política supone articular las luchas de resistencia sin  buscar nuevas hegemonías, reconociendo las y los múltiples sujetos protagonistas de esas lu chas. Tenemos demasiadas experiencias y culturas políticas saturadas de antagonismos y pro tagonismos. Es un llamado a reconocer y reconocernos en las diferencias, ya sea de prácticas,  lenguajes e imaginarios políticos y a valorar esta capilaridad de feminismos abigarrados.  Conscientes de que solo un entretejido social activo y con capacidad crítica, podrá enfrentar  las expresiones destructivas y violentas del capitalismo, el racismo y el heteropatriarcado.


 4 Congreso Nacional Indígena EZLN 3 de enero 2017 http://espoirchiapas.blogspot.com.uy/2017/01/y-retemblo-ezln-y-cni-es-el-momento-de.html

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CARRASCO, Cristina (2001 a) La sostenibilidad de la vida humana ¿un asunto de mujeres?, Icaria Editorial,  Barcelona  

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VALENCIA Sayak, Capitalismo Gore y Necropolítica en México (2012) Relaciones Internacionales, núm.  19, 2012 GERI – UAM Capitalismo Gore.  

SASSEN Saskia; (2015) Expulsiones. Brutalidad y complejidad en la economía global.  Katz Editores.  

SEGATO Rita (2013) Las nuevas formas de la Guerra y el cuerpo de las mujeres. Tinta Limón  

SVAMPA Maristella. (2015) Feminismos del Sur y ecofeminismo. Revista Nueva Sociedad Nº 256. Marzo abril www.nuso.org 

WALSH, Catherine 2004. Geopolíticas del conocimiento, interculturalidad y descolonialización. Boletín  ICCI-ARY Rimay, Año 6, No. 60.  

VEREDICTO. Tribunal ético de las mujeres. (2016) Foro Panamázonico. Tarapoto, Perú. disponible en www. 

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