Alberto Nadra: un militante entre dos siglos

Alberto Nadra
Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp
Share on telegram
Share on email

Alberto Nadra: es político, periodista y escritor, nació en la ciudad de Buenos Aires en 1952. De formación marxista, desde su temprana juventud fue dirigente de la Federación Juvenil Comunista, y luego miembro del Comité Central del Partido Comunista, hasta  el año 1990. 

Se inició como periodista en el mítico seminario “Propósitos” de Leónidas Barletta y fue corresponsal de varios periódicos latinoamericanos y europeos.     Durante su militancia activa como periodista dirigió la prensa partidaria “Imagen” y “Aquí y ahora” en el marco de la FEDE y en el PC el periódico “Qué Pasa”, que tenía una distribución de más de 150.000 ejemplares.

A comienzo de la década del 70 estuvo entre los fundadores de la Juventudes Políticas Argentinas y colaboró luego con la reconstrucción de la agrupación durante la última dictadura militar. Entre 1976 y 1982 se desempeñó como jefe de redacción de la agencia de noticias cubana Prensa Latina desde donde regularmente denunciaba las violaciones a los Derechos Humanos cometidas durante la dictadura. También en ese período denunció internacionalmente la carta de Rodolfo Walsh a la Junta Militar. En 1973 había hecho lo mismo con el último poema que escribió Víctor Jara antes de ser asesinado por la dictadura de Augusto Pinochet. 

En 1979 la Organización Internacional de Periodistas distinguió su trabajo con el Premio al Mérito Periodístico. En 2003 su labor periodística fue reconocida con el Premio Oesterheld, de la mano de la esposa del escritor secuestrado y desaparecido al igual que sus cuatro hijas. En ese mismo período integro un equipo de contrainteligencia y coordinación de acciones ante la Operación Cóndor, ejecutada por las dictaduras del Cono Sur con el apoyo de la Central de Inteligencia estadounidense. En 2004 fue uno de los fundadores de “Los 100” agrupación de periodistas y trabajadores de la comunicación. En el año 2012 publicó “Secretos en Rojo: un militante entre dos siglos” que fue reeditado en 2015 y fue declarado “de interés cultural y para la promoción y defensa de los Derechos Humanos” por la votación unánime de la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires en marzo de 2016 en ese año también publica “De Kirchner a Macri: crónicas de una derrota”

Adriana Prado: En “Secretos en rojo” hacés foco en una época muy importante de la vida política y ponés una nueva luz con respecto a lo que fue la militancia, la organización y la trayectoria del Partido Comunista. 

Alberto Nadra: En “Secretos en rojo” hay revelaciones importantes acerca del Partido Comunista, en particular el carácter de su organización que tenía un fundamento y justificación político-militar. Algunas acciones de mucha trascendencia pública se llevaron a cabo en medio del secreto y ahora se pueden revelar algunas. También hay una trayectoria, un balance y una historia heroica que fue atacada con el tradicional odio de la derecha, al que dolorosamente se sumaron de manera inclemente algunas fuerzas de izquierda, todo lo que contribuyó a que se deforme -o se oculte- un aporte principal de la historia y la constitución del movimiento nacional y popular en la Argentina. 

El Partido Comunista fue imprescindible por los hechos que protagonizó, por las acciones de solidaridad nacional e internacional que organizó; y también porque hay una experiencia de organización política y de unidad frentista para la liberación, que aún hoy sigue siendo muy necesaria en la Argentina y está muy poco valorada. No hay un patrimonio asumido colectivamente de la trayectoria del Partido Comunista, pero fue un impulsor principal de una metodología y de un concepto de unidad y construcción frentista para la liberación.

AP: Como decís es un concepto y una visión, hasta científica, de la vida política que no todos los movimientos políticos tienen o han tenido. Pero sabemos los vaivenes que se han sufrido.

AN: Los documentos desclasificados de la SIDE (Servicio de Informaciones del Estado) que han aparecido recientemente, son muy interesantes para demostrar el papel real que el PC jugó en esos años: ya no solo lo ratifican todos los organismos de Derechos Humanos y los partidos que hemos luchado contra el terrorismo de Estado en aquellos años, sino que de esas 250 fichas microfilmadas que se encuentran en los archivos, los casos de los comunistas están muy presentes.

En estos años se ha mentido y difamado muchísimo al Partido Comunista. La SIDE se formó en 1946 y ya existía la Sección Especial para la Represión del Comunismo. En los documentos se puede ver como la SIDE advierte en 1976, apenas producido el golpe, que el Partido Comunista había facilitado el local de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre a grupos de familiares que estaban reclamando por los presos políticos. En esos años, aunque esté oculto en la historia oficial -y en la no oficial- nacieron los primeros núcleos de la comisión de familiares de presos y desaparecidos por razones políticas. 

También las primeras estructuras de la Madres, que después fueron a la Plaza de Mayo y posteriormente se conformaron como organización. Algunos hablan de complicidad con una infamia indignante, sobre todo cuando viene de gente que debería tener un espíritu más autocritico. Todos los que hemos luchado en este país hemos cometido errores, algunos de ellos muy graves y algunos de ellos fatales. Entonces hay que ser un poco más modesto y más constructivo en la reflexión política que realizamos sobre la historia que nos ha tocado, que ha sido muy dramática.

AP: Muchas veces me encuentro ante este dilema. Hay un factor en la variable de tiempo: quizás nosotros tenemos una visión bastante más amplia que otros que no han vivido esas experiencias y no han vivido ese clima político-social. Cuando no hay mala intención, a veces hay ignorancia. Hay que remontar mucho para poder explicar, cómo lo estás haciendo vos, para que se cambien ciertas apreciaciones ligeras y poco consistentes. Es una tarea bastante compleja.

AN: Cuando hablo de una actitud constructiva, hablo de poner el acento en lo que tenemos que hacer hoy y cómo mirar hacia el futuro. Si nos vamos a contar las costillas en el movimiento nacional y popular no contribuimos a la construcción política que tenemos hoy por delante.

AP: Mientras nosotros nos contamos las costillas, aquellos otros tienen mucha claridad y todos los recursos económicos disponibles para llevar adelante sus planes fatídicos. Además, tienen a su disposición también los medios de comunicación hegemónicos. 

AN: Otra conclusión que podemos sacar de la experiencia del pasado que mantiene vigencia, es la construcción política frentista. Si tuviéramos que hacer un balance, podemos encontrar muchas cosas positivas sobre todo teniendo en cuenta que arrancamos el año pasado con dos emergencias. Tuvimos una pandemia viral y la pandemia del macrismo neoliberal. Frente a eso podemos rescatar cuestiones importantes que se hicieron tanto para enfocar el tema de la pandemia, como en tratar de empezar a encarar algunos de los aspectos de estas emergencias que ya existían. Aún hay aspectos de fondo que no se definieron, y el central es ¿Quién paga esa crisis y de qué manera se reconstruye el país?

Hay compañeros que están empujando este proceso y piensan que si uno hace una crítica está favoreciendo al enemigo. Si algo sabemos los que hemos vivido los años 60 y 70 es que las relaciones de fuerza existen y hay que respetarlas porque si no nos estrellamos contra la pared. Al mismo tiempo, si bien hay que respetarlas, hay que organizarse y luchar para cambiarlas a favor de los intereses de las grandes mayorías populares. Eso es más allá de los errores que se han cometido, como hacer cumplir la decisión de no permitir despidos, retroceder con la empresa Vicentin o reprimir en el barrio de Guernica.

El principal déficit es la ausencia absoluta de voluntad política para construir protagonismo y poder popular. No estoy hablando de llevar a la gente a la calle en medio de la pandemia, sino de aplicar los conceptos validos de organización que se han acumulado durante décadas en el movimiento nacional y popular. 

A partir del aporte solidario de las grandes fortunas, se han dicho grandes mentiras desde los pequeñísimos intereses perjudicados. Este aporte lo van a tener que realizar doce mil personas sobre cuarenta y cinco millones de argentinos, la mitad de los cuales están viviendo en la pobreza. Es alto el grado de cinismo e hipocresía que tienen algunos medios de comunicación y algunos partidos políticos que en algún momento fueron populares. 

¿Cómo debería haber actuado el movimiento nacional y popular organizado para que ese debate se dé en igualdad de condiciones? Deberían haber puesto en claro a quién beneficia este aporte y a su vez, contribuir a generar la fuerza que permita no solo aprobarlo, sino también llevarlo a la práctica. No se comunicó y menos se explicó políticamente qué significa la medida, cómo va a beneficiar a cada uno de estos sectores, cómo tenemos que movilizar a cada una de esas organizaciones y en función de eso presionar y reclamar. 

Si un trabajador que gana 50 mil pesos por mes y ahorra la totalidad de su salario necesitaría mil doscientos siglos para llegar a lo que ya tiene acumulado el empresario Alejandro Bulgheroni, para tomar solo un ejemplo de este minúsculo grupo de multimillonarios. Ellos se quejan de que tienen que poner el dos por ciento de todo eso, una sola vez. 

Si se es la dirección política de un proceso se debe llevar una política coordinada en cada uno de los lugares, ayudar a organizar las distintas formaciones sociales, gremiales, de fomento que se desarrollan y además organizar núcleos de poder popular que permitan un protagonismo organizado de la gente. Sino todas estas discusiones se reducen -y lo que es peor se resuelven- a las grandes corporaciones, o con quien te está presionando de ambos lados. Esa manera de actuar que ha usado el gobierno, a pesar de las buenas intenciones y de las buenas decisiones, es como ir a jugar de visitante a una cancha, con las reglas del contrario y sin pueblo en las tribunas. Así siempre vas a perder y siempre esa relación de fuerzas va a ser desfavorable.

AP: No solamente los acuerdos de cúpula, sino involucrar a los sectores directamente destinatarios potenciales de este “aporte solidario” que tanto se discutió y que incluso fue resistido por sectores “damnificados” de estas políticas que hemos sufrido, por supuesto conformados a través de los discursos mediáticos. Muchos justifican que no puede aplicarse una contribución de este tipo porque afectaría a futuras inversiones.

AN: Esa es una pavada histórica porque las inversiones llegan de acuerdo con la potencialidad de obtener ganancias Si no ven la posibilidad de tener ganancias y ven cuestiones de inestabilidad y de pocas garantías porque no sos creíble, como fue el caso del macrismo, las inversiones no se producen. Durante el kirchnerismo las inversiones extranjeras crecieron seriamente, mientras bajaron abruptamente durante el macrismo, a niveles equivalentes a los del año 2000. Eso pese a que abrieron las importaciones, liberaron el mercado de cambios, bajaron las retenciones, les dieron todas las ventajas a los exportadores. Hicieron exactamente todo lo que siempre reclaman los liberales y no vino un peso, cómo no vino nunca con esas políticas en toda la historia argentina. Esas políticas le garantizan ganancias solamente a los especuladores y a los inversores de muy corto plazo. 

Rescaté varias cosas positivas de este gobierno y señalé el problema instrumental, pero miremos el tema del salario. El ministro de Trabajo, Claudio Moroni, dice: “el salario digno es el que podemos pagar y sostener”, y es él el que tiene que estar protegiendo los intereses de los trabajadores. El salario es un problema de justicia social, sí, pero también es el único que dinamizando el mercado interno permite la construcción y el desarrollo sostenible de un país. No hay manera de desarrollar la economía sino es mediante el incremento y actualización de los salarios, ampliando el mercado interno y dinamizando la producción nacional. Si nada menos que el ministro de Trabajo tiene esta idea, ¿de qué manera vamos a reformular la política de desarrollo económico del país? 

Otro tema de este gobierno heterogéneo es el uso de la palabra solidaridad para referirse al aporte de las grandes fortunas. No corresponde. Esto lleva a cometer otro error que se repite hace años y es pretender que la solidaridad se ejerza entre los más perjudicados. Así está pasando ahora con el impuesto a las ganancias sobre el salario, pero también así se encaró durante toda la anterior gestión del Frente para la Victoria. ¿Cuál es el concepto? Que los que menos mal están, pero están mal, ayuden a los que peor están, que están horrible. 

No puede ser, es injusto y perjudicial económicamente. La plata tiene que venir de los que se han enriquecido a costa de los que están mal, pero que aparte aprovechan toda la infraestructura del estado para desarrollar sus riquezas. La plata no la tenés que sacar de entre los jubilados que ganan un poco más para darle a los que ganan muchísimo menos, ni tenés que cobrarles a los trabajadores que ganan un poquito mejor que los que ganan peor. Tenés que subir las retenciones, definir el control del comercio exterior para las grandes ganancias que obtienen los grupos exportadores, que no son los productores agrarios, y también una reforma tributaria progresiva, que grave a quienes hay que gravar y limite drásticamente impuestos regresivos como el IVA. Con todas esas ganancias se debe recaudar para tener una sociedad que sea justa y para poder seguir desarrollándose. Esos recursos están, hay que buscarlos. Es una batalla política de fondo que no se está dando.

AP: Tengo temor de que esa batalla se olvide y no se dé nunca. Hay situaciones que se naturalizan.

AN: Es la vieja historia de que no se puede repartir lo que no se tiene, de que primero hay que agrandar la torta para recién después repartirla. La torta hay que distribuirla de manera justa, sea grande o chica. Pero si vos tenés un cucharón y el trabajador tiene una cucharita de café siempre va a ser injusto. No importa si crece o no la torta, porque siempre se van a llevar la tajada ellos. Esas son las ideas que necesitamos debatir para que formen parte de los acuerdos, de los programas que queramos llevar adelante y que con la construcción política por debajo podamos impulsarlos. 

Si no hay protagonismo de la gente para luchar por sus derechos y por los objetivos de un país mejor, no tenemos destino. De nuevo van a prevalecer todas estas maniobras desestabilizadoras y destituyentes que están llevando adelante las grandes corporaciones. Van a quebrar de nuevo el movimiento popular. No es la primera vez que un gobierno de origen nacional, popular y con excelentes intenciones es derrotado en la Argentina. No solo en golpes de estado, en 2015 nos derrotó una coalición de derecha apoyada, en buena parte, por votantes que fueron víctimas de las políticas que aplicaron sus victimarios.

AP: El mandato por el voto popular es el que da el poder y pienso que eso se puede perder. Lo que está en juego es mucho y es grave como para tomarlo a la ligera.

AN: Nosotros como militantes, ciudadanos conscientes tenemos que comprometernos en lograr que efectivamente se definan programas de medio y largo alcance y que se fijen los objetivos estratégicos. Tenemos que poder empujar para que esto se lleve adelante, tener el protagonismo que genera ser consciente de tus objetivos y tener el instrumento para llevarlos adelante. Permanentemente nos imponen la agenda política y esos debates no nos sirven ni para consolidar lo que logremos, ni para tener ningún objetivo superador para el pueblo argentino. Lo que sí debemos debatir son los objetivos y la forma organizativa que necesitamos para concretarlos. Sino quedamos prisioneros de los debates inútiles que terminan maniatando el poder transformador del pueblo que no se está ejerciendo, ni se está convocando a que lo tenga.

AP: Es como encerrarse y tirar la llave por la ventana: ahí estamos cerrados del todo y no podemos salir. Se impone un orden de prelación de temas importantes, eso es lo que no hay que admitir. Los temas verdaderamente importantes son otros.

AN: Es natural cuando en una sociedad los dueños reales del poder son las grandes corporaciones y los grupos económicos. Mientras ese poder real siga existiendo va a seguir determinando el manejo de la cultura, la educación y los medios de comunicación, por lo que determina gran parte de lo que es el sentido común, las ideas dominantes. 

¿Qué es lo que puede cambiar el fiel de la balanza en un sentido más positivo en la discusión de la correlación de fuerzas? El pueblo organizado y consciente de sus objetivos que se haga cargo de llevarlos adelante. Es muy difícil, pero es posible. Depende de que haya voluntad política y claridad de los objetivos, aunque forma parte de un debate de fondo que no aparece.

AP: ¿Cómo ves el panorama de lo que llamamos la Patria Grande?

AN: Veo un panorama mucho más favorable. Se han producido hechos trascendentales como la rebelión popular en Chile, como el impactante triunfo del MAS en Bolivia recuperando lo que les correspondía, pero que les fue usurpado por los golpistas. Es cierto que ha habido un retroceso en Uruguay, pero el Frente Amplio mantiene posiciones que le permiten compensar las claras políticas reaccionarias que están intentando llevar adelante Lacalle Pou. Se abre la posibilidad de reabrir la presencia del MERCOSUR, relanzar el UNASUR, organizaciones que permiten participar como región en un mundo globalizado que no podemos ignorar, pero en el cual tenemos que actuar de manera coordinada para que no nos aplasten, y sobre todo defender nuestros intereses. 

Lo muy bueno que ha pasado en Estados Unidos es que perdió Donald Trump y lo malo es que ganó Joe Biden. No se trata de subestimar los matices, pero las políticas estratégicas de los Estados Unidos hacia el mundo y en particular hacia la región han sido siempre nefastas. Así que ninguna ilusión porque nadie ha bombardeado más países, ni ha invadido más pueblos y asesinado a más dirigentes políticos que los demócratas. Hay muchas mejores condiciones en nuestra América para llevar las cosas adelante, pero debemos ser muy conscientes de dónde están posicionadas cada una de las fuerzas. 

AP: Muchas gracias.

Compartir:

Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on whatsapp
WhatsApp
Share on telegram
Telegram
Share on email
Email

Esta entrada tiene un comentario

  1. norberto vilar

    ah! la historia y sus fantasmas… un buen repaso intenso y testimonial de AN.

Deja un comentario