A 48 años del golpe cívico-militar en Uruguay (1973-1985). | Uruguay 2021

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Las garras del cóndor.

En la década de los años 50-60-70,  América Latina estuvo  jalonada de golpes militares. Se le llamó “la guerra fría” en los informes del pentágono.  La política de EEUU hacia América Latina fue y sigue siendo  imperialista, objetivo  mantenido para conservar  sus posiciones de dominación en el continente.  En esas décadas los complots, las invasiones, la intromisión en los asuntos internos de los países latinoamericanos estaba a la orden del día. Solo basta recordar la invasión a Guatemala en el año 1954, Cuba en 1961, la guerra de Vietnam en 1958, Panamá en 1964, etc. 

En la central de inteligencia de los EE.UU.  a mediados del año 50  se creó una sección especial, destinada a la organización de secuestros y posterior  asesinatos de políticos extranjeros así llamado “ servicio de exterminio físico”, dando un brusco recrudecimiento a intervenir en los países latinoamericanos, favorecido por los obsecuentes mandatarios que les abrían las puertas para  su intervención.

 Las luchas populares en auge por mejoras económicas y contra la intervención norteamericana bañaban de esperanza  a las clases sociales por décadas;  más postergadas.

El ascenso de las fuerzas armadas a la vida política, la represión a las protestas populares regando de sangre las calles de cada país, fue el paso previo a la instalación de los  estados terroristas.  Años interminables de sufrimiento que dejaron un saldo de muertes, secuestros, torturas y desapariciones forzadas, en el continente hasta nuestros días. Y una pobreza extrema, producto de negociados turbios que los golpistas asesorados por los civiles adeptos al nuevo orden restaurador,  aprovecharon mediante la impunidad reinante.  

   El Plan Cóndor fue una red criminal intercontinental creada por la CIA, sobre la  base de acuerdos intergubernamentales.  El cóndor es un ave que figura en el escudo nacional de Chile. Con el derroque  del  gobierno socialista de Salvador Allende, por las fuerzas golpistas de Augusto Pinochet, el cono sur se convirtió en una cacería terrible a opositores al régimen rampante.   Uruguay antes del golpe en Chile ya estaba  resistiendo las botas militares a costa de cárcel, torturas y exilio. Al igual que Brasil anteriormente, y  le seguirían  Argentina, Paraguay, Perú, El Salvador, Bolivia, Guatemala,  y otros países de la región.

Las alas del cóndor.

Las cifras de  asesinatos en esas décadas causan escalofríos. La mayoría de los jóvenes asesinados, promediaban entre los 18 y 25 años, otros si bien sobrevivieron a la barbarie exterminadora,  quedaron con secuelas que hoy en día  la cifra de mortalidad es alta cuando llegan a los 50 años. Las torturas que aplicaron a todos los detenidos y  secuestrados demuestran el odio y la cobardía con que llevaron adelante con la saña más abyecta que recuerde la historia moderna.  30.000 desaparecidos en Argentina dejan sin palabra a la razón y aprieta el corazón de cada madre y  abuela que busca a su hija/o, nieta/o  por las plazas con sus fotos es blanco y negro o con siluetas fantasmales. 

En Uruguay las cifras no se quedan atrás de ese oprobio maldito a la vida humana, 116 asesinados y casi 200 desaparecidos, miles de prisioneros políticos, emigración abrumadora escapando de la persecución y de la pobreza instalada. Y el otro drama que quedó opacado lo fue el insilio esa desesperación obligada de permanecer en el país, creando casi un autoaislamiento como forma de protección.  Uruguay tenía  en ese entonces  tres millones de habitantes, fue a nivel mundial el país que más presos políticos tuvieron en proporción a su población.

Las enormes violaciones de los derechos humanos que habían comenzado en 1968, que dieron un gran salto en 1972(muertes por torturas en los cuarteles de todo el país), y que luego fueron sistemáticas, generalizadas y coordinadas en el Cono Sur a través de la operación Cóndor, ha dejado heridas abiertas que aún no cierran. Sin embargo a pesar de todo el horror, la resistencia tuvo momentos memorables como la gloriosa huelga general de 15 días, con la ocupación de todos los centros fabriles y estudiantiles ante el golpe de estado restaurador que marcó un camino hasta nuestros días. 

 A 48 años de ese golpe de estado, la impunidad se enquistó y la dura lucha de todas las organizaciones de DDHH, la gente, el pueblo no olvida y sigue levantando la consigna: Ni olvido Ni perdón. Verdad y Justicia por los crímenes de estado. 

  • Fotografías de: Rodrigo Viera – Juan Manuel Alborés – Martín Umpiérrez – Martha Passeggi.

La coordinación 27 de junio es un colectivo de organizaciones sociales, sindicales y de DDHH que, realiza todos los años marchas y actividades como mesas redondas, intervenciones urbanas, etc.

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