REFLEXIÓN SOBRE ECOLOGÍA INTEGRAL

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En el mundo actual en que el ritmo de degradación y devastación de los ecosistemas en continuo avance nos sitúa al borde del abismo, es sumamente necesario reflexionar profundamente sobre el cuidado de la Casa Común y la relación que esta tiene de manera integral con los seres que la habitan, interactúan con y se nutren de ella.  Hablar de Ecología y no hablar al mismo tiempo de Economía es cuando menos un error de concepto.

Estamos frente a una crisis civilizatoria. Social y ambiental, no “verde”, “una crisis civilizatoria”

En momentos en que se puede visualizar un horizonte de tiempo en que de seguir este rumbo ya no será posible modificar las consecuencias de las transformaciones, el presente nos insta a tener una visión ecológica, ambiental y social de la realidad observada desde la integralidad de diversos aspectos que hacen a la vida. Esto supone interpelar el sentido de los sistemas de producción, las teorías económicas, la acumulación de capital, la división social del trabajo, los sistemas políticos, los sistemas jurídicos, la división de clases, los distintos pueblos, las relaciones regionales, aspectos culturales y prácticas históricas. En medio de este panorama destaco la importancia de la comunicación que tiene la fundamental tarea de exponer con absoluta claridad la realidad que transitamos, poner en foco la problemática y exponer las consecuencias de no abordarla.  En fin, podríamos decir una revisión profunda de la relación que tenemos como seres humanos, con el resto de la sociedad y con el medio del que nos nutrimos y con el que cohabitamos de manera interdependiente. 

Sería casi obvio reseñar que esta revisión debe hacerse en función de mejorar los niveles de sustentabilidad de la vida y con el objetivo de lograr el buen vivir de todos los seres que cohabitamos la tierra, tanto humanos como animales, vegetales y minerales; entendiendo que todo es necesario e interdependiente. Cuando señalo que “sería casi obvio”, lo hago porque esa obviedad no resulta en la práctica real y el correr el sistema hacia un lugar más empático con el ser apartándose del sistema imperante, claramente es un terreno en franca disputa. Esta disputa además está teñida por la desigualdad en las herramientas para encararla con que cuentan los pueblos que culturalmente entienden mejor los términos y la fundamental significación para la vida y para la calidad de la misma que esa disputa implica, con los espacios de poder beneficiarios del actual “status quo” 

El modelo de producción global lo único que prioriza es el extractivismo, la manipulación de los ecosistemas y de todo aquello que habite en ellos en función de la acumulación de capital, a través del achicamiento de los costos, la esclavización laboral, la concentración de la propiedad de la tierra, la concentración de la riqueza y la financiarización del capital acumulado. Siempre en función claro está del beneficio y la acumulación de poder real para unos pocos en detrimento (flagelo y pobreza) de muchos.  

Bastaría reseñar los postulados enunciados en su momento por Manfred Mac Neef, en su “Desarrollo a Escala Humana” que para mí son fundamentales. La economía está para servir a las personas y no las personas a la economía. El desarrollo tiene que ver con personas y no con objetos. El crecimiento (tan mentado por las teorías económicas) no es lo mismo que el desarrollo y a su vez el desarrollo no implica necesariamente el crecimiento. Ninguna economía es posible al margen de los servicios que prestan los ecosistemas. La economía es un subsistema parte de un sistema mayor y finito que es la Biosfera, en consecuencia, el crecimiento permanente es imposible. En ninguna circunstancia un interés económico puede estar por sobre la reverencia por la vida.

Esta más que claro que si bien este orden de pensamiento es el que humaniza el sistema y armoniza la relación de la Economía con la cuestión de la integralidad ecológica penetrando en el corazón de la misma, no es el modelo imperante.

Mega sequías, incendios, inundaciones están sucediendo con el aumento de la temperatura global de 1°. Los científicos coinciden que al ritmo que vamos nos dirigimos a un aumento de al menos 3° y nos acercamos peligrosamente al punto de no retorno. La buena noticia es que todavía estamos a tiempo. Tenemos que reducir a cero las emisiones de gases de efecto invernadero tan pronto como sea humanamente posible y restaurar a gran escala los ecosistemas que equilibran el sistema climático global.

En este sentido aparece como prioritario y fundamental, desde nuestro rol de pueblo militante por la vida y mucho más desde nuestro ejercicio comunicacional social, asumir sin dilaciones un lugar protagónico en esta disputa de sentidos e implementar acciones desde el ámbito de cada uno al respecto. Reconocer la importancia de interpretar sin eufemismos el problema, de encarar las soluciones, de trabajar incansablemente para concientizar a la sociedad, de intervenir en la discusión de políticas públicas que tengan en cuenta el freno a la profundización del problema y propiciar soluciones, de colaborar en debates para solicitar y producir los cambios necesarios, de exigir herramientas legislativas que ayuden. Pero por sobre todo producir los cambios culturales dejando de actuar en connivencia con el actual sistema, y desde nuestra actuación teniendo en cuenta a cada paso la integralidad de la cuestión ecológica en todos los ámbitos que nos desempeñamos. Podemos y debemos predicar con el ejemplo desde el cambio de usos, hábitos y costumbres, priorizar la sustentabilidad en la producción y en nuestros hábitos de consumo, fomentar los cambios culturales en ámbitos académicos, científicos y de investigación. Fomentar y postular iniciativas de programas de producción, servicios y cuidados que contemplen un pensamiento y forma de actuar ecológicamente integral. 

Actuar como sí.  Yendo desde la acción a la revisión de nuestros comportamientos para producir reacción en los comportamientos sociales que vayan sumando peso crítico para los cambios políticos y estructurales necesarios.

Otra relación del hombre con sus semejantes, con el ecosistema y con la Biosfera es posible. Más que posible es absolutamente necesaria

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Esta entrada tiene 2 comentarios

  1. Agustina Navarro

    Excelente! Y muy coherente, reflejo de un gran militante comprometido con la vida.

  2. Felicitar al autor del documento por la narrativa cuestionadora al sistema de abuso imperante. Es verdad, hay que actuar, hay que recuperar el valor de los buenos ejemplos de nuestros ancestros.

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