Alí Primera y las artes como forma de lucha

Festival de la Canción Bolivariana, Nuevo Circo de Caracas. Jesus Frankis
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Alí.

El 31 de octubre de 1941, irrumpe con un grito el recién nacido Ely Rafael Primera Rossell, al que desde siempre apodaron Alí, sobrenombre que con los años asumiría como nombre propio. Fue el hijo número siete del matrimonio entre Carmen Adela Rosell y Antonio Isidoro Primera, oriundos del poblado de San José de Cocodite en la península de Paraguaná y que llegó a la ciudad de Coro huyendo de la fuerte sequía que desolaba los campos a mediados de 1940. Antonio Isidoro en la búsqueda del sustento para su familia, aceptó trabajar como policía en el llamado retén de Coro, donde la mala fortuna le cegaría la vida apenas un par de años después al salir herido mortalmente en una riña entre uno de los reos y los oficiales. Carmen Adela se vio obligada a regresar con toda su prole a su pueblo natal. Para esta familia de origen campesino, agobiada por la sequía de la árida península de Paraguaná, la migración constante en búsqueda de una «vida mejor» conformó su espíritu y su realidad, mientras iban de lugar en lugar, de esperanza en esperanza. 

Entre Coro, San José de Cocodite y Las Piedras, un pequeño pueblo pesquero frente a un campo petrolero al que la familia se muda en 1951, creció Alí. Allí se hace limpiabotas, lava carros, vende dulces y empanadas, lleva agua y leña por encargo, aprende el oficio de la pesca, todo esto en un intento por colaborar en el sostén de la casa. No con la amargura que le imponía la pobreza, sino con la felicidad de descubrir en cada una de esas labores la magia del trabajo con significado. También fue allí donde el contraste entre la pobreza generalizada de los campesinos y pescadores con la ostentosa vida de los gerentes de las petroleras que vivían en tráilers alrededor de los campos de explotación se hizo evidente ante sus ojos. 

Nos narra el investigador cubano José Millet, en su biografía (1) sobre el cantor que «Alí asiste a las clases nocturnas que el maestro Figueredo impartía a los pescadores en un local cercano a la playa y allí, a los diez años de edad, aprende a leer y a escribir. Finalmente, concluye el primer nivel de enseñanza primaria o elemental, justamente en aquella escuela para adultos…». La escolaridad tardía y en compañía de personas que en el mejor de los casos le doblaban la edad, también dejó honda huella en su carácter en formación. Fue por esos años que escuchó algunos fragmentos de El Capital de Carlos Marx, en la voz de un viejo albañil, ampliando su visión de la realidad que vivía en carne propia:

«Me acuerdo de Salvador, el albañil
leyéndome trozos de El Capital,
y cuando mi madre supo
que era comunista
me dijo: ¡Dios te bendiga!
porque para algo
deben servir las bendiciones
en esta vida.
Y salí contento al camino,
lleno de alegría
y aprendí a cagarme en la libertad
que defiende Superman,
porque para algo
debe servir la mierda
en esta vida...»

Canción para Acordarme.

En el año 1952 se incorpora activamente (hasta 1972) a las filas del Partido Comunista de Venezuela, que desde las insipientes estructuras sindicales libraba una fuerte lucha contra la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, en especial en los grandes enclaves petroleros como la península de Paraguaná donde Alí vivía. Dicha militancia lo lleva a conocer diversas formas de lucha revolucionaria, siendo él parte de las estructuras clandestinas de abastecimiento, propaganda y correo, pero también conoció de cerca la represión reaccionaria del Estado venezolano.

La migración, que signó los primeros años de su vida, vuelve a ser necesaria al comienzo de la década de los sesenta cuando parte a la ciudad capital, Caracas. Sus hermanos mayores ya habían hecho la travesía y podían ofrecerle la acogida para así terminar sus estudios secundarios. En 1963 se gradúa como Bachiller en Ciencias en el Liceo Caracas. 

En 1965 es hecho preso en una protesta en solidaridad con el pueblo de Republica Dominicana ante la agresión y ocupación militar de su territorio. Ese mismo año se matricula en la Facultad de Ciencias de la Universidad Central de Venezuela (UCV)como estudiante de química. En las residencias estudiantiles solía tocar la guitarra y el cuatro serenateando y animando las parrandas, además de estar incorporado activamente a la lucha política revolucionaria, participando en los debates estudiantiles, tomas y marchas universitarias.

En 1967 es capturado (junto a un número significativo de estudiantes) por las fuerzas represivas del Estado que allanaron las instalaciones de la UCV, en medio de masivas manifestaciones estudiantiles que luchaban por la autonomía y la democratización universitaria en la llamada renovación. Luego de ser capturado es llevado a los sótanos de la antigua policía política venezolana DIGEPOL. Ahí es torturado y golpeado por agentes venezolanos dirigidos por «asesores» brasileños. En medio de la oscuridad de los calabozos, nace lo que el definió como su primera canción de conciencia, Humanidad. El canto, de ahora en adelante, nace con otro sentido:

«La canción que sale en ese momento era la canción que yo llevaba por dentro, la canción que se me enseñó desde pequeño cuando yo era un campesino y con la canción con las que daba serenata, la canción con las cuales le cantaba a mi madre, le cantaba al paisaje, solo que en ese momento reflexionando la canción aparece ya con otro argumento y con otra motivación: el por qué cantar, ahí el cantante le da paso al cantor, por eso la diferencia del que canta porque tiene cómo cantar y del que canta porque tiene qué cantar y tiene un por qué cantar». (2)

En 1968, el Partido Comunista de Venezuela le facilita los recursos para grabar sus primeros LP, Vamos gente de mi tierra y Canciones de protesta. En ese punto Alí Primera era conocido en todo el mundo universitario, en las barricadas obreras, sus canciones eran tarareadas en tomas de liceos. Participa con su voz en diversos festivales artísticos y es el agitador predilecto de las elecciones gremiales estudiantiles. Ante la magnitud del fenómeno, los gendarmes del sistema no le iban a permitir seguir en sus andanzas. Frente a esta realidad, el Partido Comunista le ofrece viajar a la URSS a estudiar Tecnología del Petróleo, aunque su seguridad fue la verdadera razón de peso, si no lo sacaban del país, podían matarlo. En tal sentido, la beca fue solo una excusa.

Nos sigue narrando el escritor cubano José Millet: 

«La propia Carmen Adela (madre de Alí) ha ofrecido el relato más conmovedor y desgarrador de su encuentro con el hijo que evidencia el más consecuente y claro compromiso de militancia revolucionaria. Él había sido informado de que tenía que salir del país o de lo contrario iría nuevamente a la cárcel o sería asesinado. Le pide a su hermano Alfonso que no dejen acostar a la vieja, que le va a cantar una canción y: … llegó con su guitarra, se la llevó por ahí, lloró Alfonso, lloró Monche (hermanos mayores de Alí). La llevó lejos al último banco de la plaza Catia de Caracas, y allí le confesó: “Mamá, te mandé a llamar; yo me voy, o me matan o me meten preso”. Ella le respondió: “Hijo, yo nunca les he quitado a ustedes sus vainas, (…) lo que te encargo es que no olvides a esta vieja”. Alí le responde: “No, madre, no digas eso, mi madre. Y ella describe la escena de intenso sufrimiento que viven juntos: “Se puso sobre mí, las lágrimas de él caían sobre mi pelo y las mías caían en el piso, y cantó esa canción: Madre, déjame luchar”. Al mes recibí yo carta de Alí. Me dijo: “Yo llevo algo en las venas, en la cabeza, porque yo voy a luchar por mi pueblo pobre». (3)

Alí recorre diversos países de Europa, entre ellos los países del campo socialista. Ahí pule la práctica de algunos idiomas que luego manejaría casi a la perfección como el francés, inglés, rumano, sueco e italiano. Participa además en festivales en solidaridad con la URSS, encuentros internacionales estudiantiles y artísticos, así como también en diversos programas culturales de la TV soviética. Pudo también tener acceso a literatura marxista y revolucionaria de primera mano, convirtiéndose en un constante lector y devorador de libros. Esta especie de autoexilio le abrió una inmensidad de conocimiento y reconocimiento de una realidad basta e interesante para su aprendizaje cultural, allí nace su tercer disco, De una vez, que acompaña con un particular subtítulo, canciones del tercer mundo para un solo mundo.

En 1972 regresa a Venezuela para acompañar la campaña presidencial del naciente partido Movimiento al Socialismo (MAS). Regresa a Europa para el nacimiento de su primera hija, pero su estadía será momentánea, debe regresar a Venezuela para echar a andar un nuevo proyecto, abrir cauces para la revolución venezolana.

Foto de Heberto León

El arte como forma de lucha

A comienzos de la década de los 70, el aparato guerrillero venezolano queda militarmente desarticulado y políticamente debilitado, dejando un campo baldío en la lucha a favor de las causas populares. El Movimiento de la Canción, donde participaban diversos exponentes artísticos (de todas las ramas de las artes), con Alí Primera a la cabeza, asume la convocatoria en las movilizaciones populares. Comienzan a ser apoyo fundamental de movilizaciones en defensa de los trabajadores y trabajadoras venezolanas, por la libertad de los presos políticos, en defensa de la naturaleza, en solidaridad con los países asediados por la bota imperial; además de ser brazo de conciencia de los movimientos estudiantiles, campesinos, de pescadores, en general de todos los colectivos prestos al combate por la vida. 

«La duración, la supervivencia de esta canción, el por qué se ha integrado a la lucha del pueblo, por qué se ha integrado a la cultura popular, es precisamente el por qué nosotros cantamos (…) A mí no me gusta comparar, ni competir con nadie, simplemente ser un cantor de todos los cantores que tiene el pueblo, ser un poeta de todos los poetas que forma el pueblo y no ser una estrella, yo creo que la supervivencia de este canto también es que se ha divulgado tanto que no está planteado por una estrella…» (4)

Alí comprendía que, así como la izquierda planteaba participar «en todas las formas de lucha» para referirse a la dicotomía entre participación electoral y vía armada, si se ampliaba el horizonte, existía en el campo de la cultura popular la posibilidad de proyectar una convocatoria a favor de las transformaciones revolucionarias, capaz de agitar conciencias y aglutinar voluntades. Así, tomando para sí el paradigma de todas las formas de lucha, Alí Primera se transforma en un dirigente social y político revolucionario, que utiliza el arte como herramienta para la convocatoria de la transformación revolucionaria de la realidad. Siendo este un elemento característico que podría diferenciar el Movimiento de la Canción Venezolana, y en particular Alí Primera, con otros movimientos de la canción latinoamericana que fueron brazos acompañantes de movimientos políticos y revoluciones, tal y como es el caso de la nueva canción chilena, la nueva trova cubana o la canción nicaragüense. 

Alí así se convierte en un fenómeno social indescriptible. Primer vendedor de discos del país, a pesar de haber sido vetado en todas las radioemisoras venezolanas, así como uno de los principales convocantes de masas superando con creces a José Luis Rodríguez «El Puma», principal «estrella» de la farándula del momento. La canción de Alí llegó inclusive a la gran pantalla, en una película que lleva el nombre de una de sus más reconocidos temas, Canción mansa para un pueblo bravo.

De la magnitud de esas convocatorias y teniendo en cuenta que llegarían a un techo, es que Alí Primera junto a otros dirigentes políticos de la izquierda se proponen en crear un aparato que de sentido y «organice el entusiasmo» para la transformación política, social, económica y cultural del país. De ahí, en 1978, nace el Comité por la Unidad del Pueblo (CUP), que plantea como objetivo fundamental: 

«Contribuir al logro de la unidad del pueblo, tanto en el terreno táctico inmediato como en el terreno estratégico de la lucha por el poder; que nosotros concebimos como un gobierno que conquiste real y verdaderamente la INDEPENDENCIA NACIONAL, instaure una AUTÉNTICA DEMOCRACIA POPULAR, que realice la Reforma Agraria y la industrialización independiente del país, le dé la más amplia participación a las masas en la vida política nacional y abra caminos para avanzar, bajo la dirección de la clase obrera, hacia la construcción de una sociedad socialista». (5) 

Los CUP, avanzaron con las limitaciones propias de no ser una organización con amplios recursos económicos. Logró realizar varios encuentros nacionales, produciendo una de las plataformas de lucha más completas e innovadoras de la izquierda venezolana, asumiendo, además, una autocrítica constante y minuciosa. 

A la par de la construcción de los CUP, el Movimiento de la Canción continuó en la lucha constante por los derechos del pueblo. De ahí se funda lo que, con el tiempo, la cantora y militante revolucionaria La Chiche Manaure llamaría «las cinco vertientes de la canción». De ellas, la investigadora Larissa Costas, nos plantea:

«En la concepción política y social de la canción se establecieron cinco ejes estratégicos:

  1. La conformación de una férrea unidad popular de los sectores oprimidos, revolucionarios y “progresistas”.
  2. La conformación de un bloque antiimperialista con capacidad de acción revolucionaria.
  3. La conformación de un bloque de solidaridad entre los pueblos a través de los movimientos y partidos revolucionarios.
  4. La conformación de una propuesta cultural, que, al calor de las luchas populares, se constituyeran en una red de acción política.
  5. La lucha por el Socialismo.

Para cultivar estas tareas, la canción debía fluir por cinco vertientes fundamentales, que influían en la temática de la composición musical y en el carácter de las convocatorias de los actos: la Canción Solidaria, la Canción por la Unidad del Pueblo Venezolano, la Canción Militante, la Canción Bolivariana y la Canción por la Libertad de los Presos Políticos.

La Canción Solidaria: (…) Esta canción convocaba la unificación de los esfuerzos populares para alcanzar reivindicaciones y/o mejoras en las condiciones de vida, o para que el colectivo ayudara a la solución de las necesidades de familias, comunidades o sectores en desventaja. Era una canción que desafiaba la insensibilidad del individualismo y la negación de las fortalezas de la acción colectiva, popular, producto de la degeneración capitalista. Consistía en precipitar la solidaridad en el plano de la lucha política como arma infalible en manos del pueblo. Buscaba la construcción de lo colectivo, germen del socialismo.

La Canción por la Unidad del Pueblo Venezolano: Cumplía una función de unificación de los puntos comunes de los sectores revolucionarios, populares y progresistas, en búsqueda de la transformación del país. La izquierda, ya por tradición, solo lograba pactos efímeros durante las elecciones y era incapaz de establecer un programa de acción unitaria que superara los comicios. Esta Canción promovía el debate sobre la atmósfera política nacional y algunos elementos para su reflexión y proyección. Bajo el entendido que la unidad no se da por inseminación artificial, debía buscarse por los puntos de unión y no por los de divergencia.

La Canción Militante: estaba referida al compromiso con las luchas de los pueblos por su liberación. A esta vertiente pertenecen las canciones y actos convocados en apoyo a países que estaban siendo agredidos por el imperialismo o que estaban siendo masacrados por dictaduras fascistas. Algunas de estas convocatorias contribuían económicamente a grupos de exiliados residenciados en el país y, en todos los casos, participaban en las acciones políticas de denuncia frente a la tragedia de las desapariciones forzosas. También sirvieron de apoyo económico a los frentes de guerra de El Salvador y Nicaragua. Esta canción representaba el compromiso del internacionalismo militante.

La Canción Bolivariana: convocaba la expresión unitaria de los pueblos latinoamericanos y la necesidad de entender política e históricamente, la importancia del pensamiento de Simón Bolívar y de quienes legaron la noción de Patria en nuestra América. Era una invitación a construir la unidad y la integración desde los pueblos, a través de la defensa de los valores culturales para concluir tareas históricas inconclusas como: la soberanía, la independencia y la constitución de un bloque latinoamericano de naciones para enfrentar al imperialismo norteamericano.

La Canción por la Libertad de los Presos Políticos: representó una jornada de agitación y sensibilización por la liberación de revolucionarias y revolucionarios detenidos por los gobiernos proimperialistas (…)» (6)

En estos diversos ámbitos, La Canción, tuvo triunfos sin precedentes. Logró la libertad de un número importante de presos políticos, logró convocar y accionar la construcción de diversas casas culturales, recolección de fondos para familias damnificadas por tragedias naturales, logró, además, triunfos en defensa de la naturaleza frente a proyectos extractivistas que barrerían con la fauna y flora local, así como con las fuentes de agua y demás recursos naturales. Logró convocar a movilizaciones gigantescas en diversas partes del país, en el marco del bicentenario del nacimiento del Libertador Simón Bolívar durante el año 1983, con la participación de exponentes de la cultura popular de todo nuestro continente.

Al fervor de todo este movimiento, llega febrero de 1985, donde Alí Primera fallece en extrañas condiciones en un accidente automovilístico. 

La muerte de Alí Primera, trastoca y debilita este movimiento, que sin duda era parte fundamental de la acumulación de fuerzas y conciencia de un pueblo que continúa resistiendo los embates del sistema inhumano que él denunció.

Alí se convierte para el pueblo venezolano y latinoamericano, en un revolucionario coherente en su vida y actitud frente a su constante lucha. Alí se convirtió en voz de un continente que resiste, en un pilar espiritual de dignidad que sostiene la conciencia de lucha de los explotados y explotadas de nuestras tierras, que canta su dolor, sí, pero que a la vez convoca y acciona en la transformación de la realidad.

«Si el cantante no es militante de la misma lucha a la cual canta, se convierte en simplemente un comediante de su propio espíritu. Los pueblos que cantan estas canciones, son los mismos que por siglos se mantuvieron callados. ¡SI SE CAE LA MORDAZA, es más fácil romper las cadenas!»
Canción en Solidaridad con el Pueblo salvadoreño, 1984. Nuevo Circo de Caracas. Foto de Jesús Frankis

Referencias Bibliográficas:

1.- Millet, José. Alí Primera biografía documentada y testimonial. Editorial El Perro y la Rana. 2016
2.- Primera, Alí. Entrevista a Alí Primera, por parte de estudiantes trujillanos. Del tercer mundo para un único mundo. Compilación. Próximo a publicarse.
3.- Millet, José. Alí Primera biografía documentada y testimonial. Editorial El Perro y la Rana. 2016
4.- Primera, Alí. Entrevista a Alí Primera, por parte de estudiantes trujillanos. Del tercer mundo para un único mundo. Compilación. Próximo a publicarse.
5.- Cipriano Rodríguez, Luis. Los Comités por la Unidad del Pueblo (CUP) constituyen un proyecto político concebido para trabajar en función de unir al pueblo y sus organizaciones. 1978. Del tercer mundo para un único mundo. Compilación. Próximo a publicarse.
6.-  Costas, Larissa. La Huella fértil de Alí Primera. https://lahuellafertildealiprimera.wordpress.com/

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Esta entrada tiene 2 comentarios

  1. Eduardo Godoy

    Excelente trabajo, necesario es divulgarlo hasta que se haga estudio referencial en el pueblo militante y con ello dar la batalla de ideas.

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